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Querida Ana
Querida Ana
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13 Febrero 2019 03:54:00
Querido Obstáculo Superado
Soy un hombre de 50 años. Hace un año pasé por un divorcio bastante complicado, afortunadamente sin hijos. Estuve muy afectado y sin dinero, sin casa, y hasta sin auto. Mi único hermano me dijo que podía quedarme en su casa y me aseguró que estaba de acuerdo en que permaneciera allí hasta que yo me sintiera recuperado emocional y también económicamente, que a él y a su familia no les molestaba mi presencia en su casa. Yo me sentí feliz y muy agradecido con mi hermano. Y me mudé a la recámara de invitados.

Pasé un poco más de tres meses viviendo ahí. Al principio ensimismado en el proceso de olvidar, pero poco a poco comencé a sentirme algo aliviado en todos sentidos. Llegaba del trabajo y me ponía a jugar con mis sobrinos. Ayudaba en algo en el trabajo de la casa, lavaba los carros de él y de mi cuñada, pero realmente no era muy útil.

Un día mi hermano tuvo que salir fuera de la ciudad en un viaje de negocios. Al día siguiente que él saliera de viaje, mi cuñada me dijo que deseaba hablar conmigo. Y me dijo que me fuera. Yo le aseguré que lo haría pronto, tan luego consiguiera un departamento. Entonces ella me dijo: “No, quiero que te vayas hoy”. Me quedé helado y debo confesar que enojado, pero subí a la recámara, empaqué mis pocas pertenencias, me despedí de los muchachos y me fui después de hablar con un amigo que está viudo y vive solo, a quien le rogué que me recibiera por unos días en su casa. Al día siguiente comencé a buscar un departamento y tres días después ya lo había rentado. Mi hermano nunca ha sabido por qué me fui, lo único que le he dicho es que había decidido mudarme y que le estaré eternamente agradecido por su ayuda. Y así es. Él se mostró un poco extrañado, pero no me dijo nada. Creo que comprendió, pero prefirió callar.

Lo que mi cuñada hizo ese día fue lo mejor que pudo haberme sucedido. Si no lo hubiera hecho aún estaría ahí de “gorrón”. He salido adelante. Los deberes de vivir solo, el trabajo, la soledad, me han servido para comprender que debo seguir adelante y que tengo todo para hacerlo. Yo le agradezco a mi cuñada lo que hizo y somos buenos amigos. Muchos necesitamos un empujón para avanzar. Ojalá le sirva mi experiencia a alguien de sus lectores. Reciba un saludo afectuoso. OBSTÁCULO SUPERADO

QUERIDO OBSTÁCULO SUPERADO:

Sí, a veces una patada en el trasero puede ser un empujón en la dirección correcta. Gracias por su saludo y por esa valiosa lección.

ANA
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