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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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03 Mayo 2019 03:59:00
¿Quién le dijo al Presidente?
El miércoles pasado, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció el inicio de los trabajos para el rescate de los 63 cuerpos de mineros que fallecieron hace poco más de 13 años, en la mina de Pasta de Conchos en el municipio de Nueva Rosita, en nuestro estado.

Debo reconocer que el tema de la tragedia no es nada nuevo para el Mandatario, y que desde su penúltima campaña viene prometiendo el rescate de estos cuerpos, los cuales, por absurdo que parezca, siguen atrapados en el lugar de la tragedia.

Así pues, el Presidente anunció que el Gobierno federal está listo para el rescate, y que considera que este acto es necesario, ya que él mismo ayudará a la reconciliación entre los deudos de los muertos y la empresa propietaria de la mina.

Antes de entrar en materia, es necesario definir, quién o quiénes son los propietarios de esta tristemente famosa mina, y si en verdad les preocupa el sentir de los ofendidos, ya que del discurso de AMLO se puede desprender que la empresa busca reconciliarse con los familiares de los obreros que perdieron la vida en aquella terrible jornada, para dilucidar esta incógnita remitámonos a los antecedentes históricos.

La mina de carbón de Pasta de Conchos es propiedad de Industria Minera México, bastante famosa por cierto, dado que operaba en condiciones laborales de higiene y seguridad industrial deplorables.

Muestra de ello es el propio accidente del 19 de febrero de 2006, el cual sepultó a estos 65 mineros (en los meses siguientes a la tragedia, fueron recuperados los cadáveres de dos de las víctimas), en consecuencia de un derrumbe en el túnel principal a causa de la falta de cimentación necesaria de los pilares que sostienen las entradas, también llamado ademe de protección.

Por si lo anterior fuera poca causa para creer que a la empresa poco le importa el sentir de los parientes de los deudos y de los coahuilenses, también debemos recordar que, en aquel tiempo la misma minera determinó unilateralmente, suspender los trabajos de rescate de los mineros que entonces se decía, aun podían ser salvados, dado que no existía razón suficiente para considerar que los mismos habían muerto.

Así pues y en resumen: las condiciones en las que se trabajaba la mina de la empresa Grupo México, cuyo propietario es Germán Larrea, fueron la causa inequívoca del fatal acontecimiento, y los dueños desde entonces han contado con el encubrimiento de la autoridad federal, la cual no ha sido capaz de castigarlos penalmente por la conducta delictiva que sin duda les resulta.

Es decir, la empresa propiedad de esta mina, ha tenido todo el tiempo el apoyo de las administraciones, desde la del gobierno de Fox que intervino, para encubrir esta responsabilidad del Grupo México, con la ayuda del entonces secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar, el cual jamás reconoció que tenía conocimiento previo de la falta de instalaciones y equipo para proteger a los mineros, mismos que carecían hasta de mascarillas y tanques de oxígeno.

Así que, es mejor que el Presidente no se ofrezca para mediar entre los responsables de la tragedia de pasta de conchos y los sobrevivientes de los trabajadores asesinados, los cuales sin duda, aún conservan la indignación por la manera en que se les ha venido protegiendo, además, ¿quién le dijo al Presidente que los dueños de la mina anhelan una reconciliación?
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