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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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07 Marzo 2019 03:44:00
Química vs natural
Producir a gran escala y a bajo precio es la economía de mercado que ha restado valor, presencia y trascendencia a los productos artesanales en todo el mundo.

Pero no solo la industria resta poder de presencia a la artesanía: la carencia de agua la elimina y los fraccionamientos la debilitan y la extinguen. Aquí hablamos de un producto de suma tradición en Saltillo como son las cajetas que se elaboran aún por un reducido número de personas.

Usted, como yo, ha de recordar esos dulces de perón, membrillo, guayaba, o las conservas de tecojotes y frutas varias que se preparaban en casa cada temporada en que se tenía la abundancia de la fruta.

Agua, azúcar, fruta -mucha fruta-, cocer a fuego lento, mover y mover cada fruto puesto al fuego para lograr la consistencia exigida y no aplicar ningún conservador, todo natural.

Qué delicia se creaba en la cocina de mamá, la abuela, la tía… El hogar se llenaba de aroma a frutas que inundaba cada habitación; a los que llegábamos, solo el percibir el aroma nos hacía salivar y se tenía el privilegio de comer un dulce absolutamente artesanal, hecho en casa.

Sin embargo, producir en masa y bajar costos llevó a los empresarios a echar mano de los profesionales de la química para poder hacer los dulces de manera masiva.

Los químicos cooperaron con su conocimiento y la industria tomó las fórmulas, empezó a producir y desplazó a los artesanos y artesanas; casi extinguen a cada uno de ellos por los precios que ofrecen.

Cantidades exageradas de azúcar son puestas ahora en la elaboración de cada dulce “artesanal”, la fruta no es un elemento vital en la composición de una cajeta o ate.

La consistencia granulada que posee el ate o cajeta es el reflejo de la cantidad de azúcar que tiene el nada saludable producto elaborado con químicos, aplicados con conservadores para que duren meses en almacenamiento.

Hoy los artesanos de esos dulces perdieron la tierra y los árboles de donde obtenían su materia prima porque los predios hoy son fraccionamientos, una empresa embotelladora, un hospital y una institución educativa.

Hoy, valorar lo artesanal es vital porque de ahí se desprenden productos con un alto valor agregado, más saludables en el caso de los alimentos, y genera autoempleo, así como una economía familiar que involucra a sus integrantes.

Es imperativo dar la relevancia y pagar el precio que una artesanía tiene en el mercado, sea a través de un alimento o una pieza artística, lo vital es ayudar a que permanezca ese trabajo único y auténtico con valores nutricionales que no tienen los hechos a través de la química.

Hoy la ciencia, a través de la química, bajó los costos de producción de la industria dulcera y desplazó lo artesanal, lo auténtico, lo que se produce con fruta de calidad y de temporada, no almacenada y maltratada. La química se impuso por los costos ante lo artesanal.
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