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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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06 Enero 2010 05:01:55
Razones de Estado perversas
Son acciones panistas, y tienen de cómplice al PRI

I

Por supuesto: el “presidente de facto” –considerado ilegítimo por millones de sus connacionales– no es el causante de la debacle, ciertamente muy peligrosa, en la que vivimos en México, pero sí el atizador sexenal extremo de ésta.

Y ese extremismo es percibido por no pocos mexicanos –por lo menos los conscientes de la brutal realidad– como deliberado, lo cual sugiere que las políticas francamente antisociales del poder político panista/priísta del Estado no devienen de ineptitud.

¡Quiá! ¡No, de ninguna manera! Reitérese; no deviene esa hecatombre actual de la actuación inepta, desinformada, torpe y, ergo, socialmente inviable, de don Felipe, sino lo opuesto: son intencionadas, aviesas, perversas, alevosas, ventajosas. Son a propósito.

Ello nos describe que este mandatario espurio, conocido en ciertos círculos de la oposición ideológica y política como “El Breve”, es un monstruo, motivado por una consigna –que ahora se nos descubre insoslayable– de golpear la economía familiar.

II
Esas políticas contrarias a los intereses del país mismo y, no sin dramatismo, a los de los mexicanos, tienen identidad: son acciones de Estado no sólo porque los panistas en el poder político las aplican, sino porque tienen la cómplice anuencia de los priístas.

Tal es un hecho vero, factual, documentado. La vertiente priísta del poder político del Estado, representada en mayorías legislativas federal y locales y de gobernadores y alcaldes, no han movido un dedo para detener esta masacre de los mexicanos.

Ello equivale a premeditación alevosa: los legisladores tienen a su alcance potestades y mecanismos constitucionales para detener esa damnificación de los mexicanos causada por las políticas, diseñadas en Estados Unidos, que aplica Calderón.

La parálisis legislativa es intencionada. Por ello, la vertiente priísta del poder político del Estado convierte las razones de la vertiente panista de dicho poder político en políticas de Estado. Estamos presenciando una descomunal modalidad criminal.

III
Nos induce ello a ignorar a la mismísima experiencia histórica, la de que la liberación de los pueblos no es decisión divina, deísta, providencial, milagrosa, sino humana. Dios no hace revoluciones ni resuelve opresiones sociales; las solapa.

¿Cuáles son los motivos de esa parálisis cómplice de la vertiente priísta del poder político ante las depredaciones causadas por la vertiente panista? Una razón puede ser, objetivamente discernida, afinidad ideológica y polílica y traición a la patria

Dicha masacre se emblematiza en violencia económica con el propósito de agudizar la desigualdad y la injusticia, en un contexto de ejercicio inicuo del poder del dinero –consorcios trasnacionales y oligarquías locales– y del político del Estado.
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