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Edith González
Edith González
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05 Marzo 2009 04:49:35
Rebasados
Los asuntos de la vida cotidiana se quedan atrás ante los grandes temas; sin embargo, es importante hacer una reflexión sobre nuestro diario acontecer, pues los problemas crecen sin cesar, y aparentemente nadie trata de dar solución a estos nuevos tentáculos del pulpo metropolitano.

Por ejemplo, se incrementa a pasos agigantados la apropiación de aceras, calles y cajones de estacionamiento en la vía pública, ante la indiferencia o colaboración “interesada” de servidores públicos de todos los niveles.

Si no se erradica hoy este mal, mañana estará controlado por nuevas mafias; el ejemplo del comercio informal parece no dejar lecciones.

Por otra parte, las delegaciones políticas de la ciudad de México permiten el establecimiento de sitios de taxis en vías de flujo vehicular intenso, con lo cual restan un carril a la circulación ¿No sería mejor autorizarlos en vías secundarias de escaso tránsito?

Reglamentos van y reglamentos vienen, pero seguimos observando en las calles de la ciudad a cientos de motociclistas sin portar casco de protección, es más, muchos de ellos lo llevan colgando del manubrio. En este lance, como en muchos más, el gobierno parece no darse abasto para hacer cumplir los reglamentos. Eso sí, en cuanto sucede una desgracia mayor, o se ve involucrada una celebridad, el asunto se eleva a proeza mediática; los remedios y las promesas están a la orden del día.

Observe usted a la gran cantidad de personas que manejan a la vez que hablan por su teléfono celular. Ahora, se supone que las multas se incrementarán para quien así lo haga y además se prohibió el uso del manos libres y otros objetos que se lleven en la manos. ¡Vaya ironía! ‘endurecer’ un reglamento que simplemente ha sido imposible hacer cumplir.

En distintos rumbos del DF, comerciantes que compran y venden unidades automotoras usadas se apropian de camellones y banquetas a la vista de cualquiera. Ninguno de ellos paga impuestos, ni tienen registro legal, en fin: ¿a quién demandar en caso necesario? ¿cuál “negocio” sería clausurado o multado? ¿Y la garantía?

Dejamos pasar irregularidades que por desgracia se convierten en “ley”. Cuando alguien retira su automóvil del depósito de vehículos (corralón) por incurrir en violación al reglamento, los servidores públicos que despachan, amén de exigir el legal pago de multas, arrastres, etcétera, se adjudican el ilegal papel de cobradores de impuestos, al pedir comprobante del pago de las tenencias. Podemos recurrir al amparo para contrarrestar tal abuso, el procedimiento se lleva dos meses.

El ciudadano al cual le piden su voto religiosamente está desamparado en la vida cotidiana.

La prepotencia y abuso de los escoltas y vigilantes privados también han invadido nuestra cotidianeidad. Dos dolorosas realidades nos rondan. Una es que tenemos que soportar nuevos riesgos a nuestra seguridad e integridad, pues muchos de ellos son bastante prepotentes, y la segunda es que somos testigos, con rabia, del proceso de privatización de la seguridad pública.

La vida diaria, la de la calle, nos presenta decenas de ejemplos en los cuales las leyes no son observadas y no se hacen observar, abusos por todos lados, da la impresión de que estamos en un país sin disposiciones jurídicas, si así es en lo sencillo, ¿cómo estará lo complicado, lo que no vemos?

Un breve parpadeo: el jefe del Ejecutivo comentó a Jorge Zepeda de EL UNIVERSAL, que la criminalidad es la mayor amenaza a los derechos humanos. La teoría de éstos supone que sólo los servidores públicos los violan.
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