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Columnista Político

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01 Agosto 2010 04:10:44
Regatea federación a Coahuila
Seis tragedias, entre desastres naturales y un accidente, han ocurrido en Coahuila en los últimos cuatro años. De todos los acontecimientos la entidad se ha levantado, se han superado las peores expectativas, la desesperanza y en cada caso la población ha conseguido capitalizar la adversidad y convertirla en fortalezas.

Sin embargo, los hechos trágicos también tienen un común denominador: el abandono y el interés regateado del Gobierno federal, tanto de la administración que encabezó el guanajuatense Vicente Fox Quesada como la que ahora está a cargo el michoacano Felipe Calderón Hinojosa.

Desde el tratamiento tecnocrático y reaccionario que el gobierno de Fox dio a la tragedia en la mina de carbón Pasta de Conchos, hasta la exigua ayuda que Calderón envió tras el desastre que dejó a su paso por Piedras Negras un tornado calibre cuatro, los coahuilenses han padecido el desamparo de la Federación.

El caso más reciente, y quizá el más sentido por la magnitud de los daños materiales que implicó, es el del huracán “Alex”, el cual devastó zonas completas de municipios como Sabinas, Nueva Rosita y Nadadores, y envió a albergues temporales a más de 28 mil personas que perdieron todo su patrimonio.

PRIMERA LLAMADA… PRIMERA: Eran las dos de la mañana del domingo 19 de febrero del 2006 cuando una explosión en el interior de la carbonera Pasta de Conchos, en Nueva Rosita, acabó con la vida de 65 trabajadores y causó quemaduras a otros 13.

Durante una semana, autoridades federales encabezadas por Francisco Javier Salazar Sáenz, entonces titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, ocultaron a las familias de los trabajadores la imposibilidad de rescatarlos con vida.

El Gobernador del estado, Humberto Moreira Valdés, quien hacía dos meses asumía en el cargo, reclamó a la Federación a conducirse con la verdad frente a los deudos y obligó a que Salazar Sáenz reconociera ante los hijos, esposas, padres y hermanos de los carboneros que resultaría imposible recuperarlos con vida.

A partir de entonces la relación entre el Gobierno del Estado, a cargo de Moreira Valdés, y el federal, donde ordenaba Fox Quesada, se enmarcaría en el encono y la rispidez.

Asimismo, Coahuila resintió el bloque presupuestal de la Federación, pero para fortuna de los ciudadanos el gobierno foxista se encontraba en sus últimos meses de vigencia.

SEGUNDA LLAMADA… SEGUNDA: Pero con el cambio de sexenio la situación no varió mucho para el estado, pues desde sus orígenes la administración a cargo de Felipe Calderón Hinojosa se desmarcó de cualquier posibilidad de colaboración y solidaridad con el gobierno de Humberto Moreira Valdés.

Calderón hinojosa y los suyos, desde el principio, han aplicado criterios políticos y, sobre todo, partidistas a la relación con las autoridades en Coahuila, lo cual se ha traducido en recortes presupuestales y adeudos monetarios no reconocidos y, por lo tanto, no cubiertos ante el Gobierno estatal.

La comunidad coahuilense sabe que ni en los peores momentos puede contar con el respaldo de las autoridades federales.

Lo sabe, como decíamos, desde que Vicente Fox dio la espalda a la entidad en la tragedia minera de Pasta de Conchos, pero los ciudadanos también lo han podido corroborar con el desgano que el sexenio de Felipe Calderón ha tenido para con la entidad en los momentos más difíciles que se han registrado en la historia reciente.

Por ejemplo, el 17 de agosto de ese mismo 2006, una inundación y el desbordamiento del arroyo Ojo de Agua ocurridos en Parras de la Fuente, causó la muerte de una persona y destruyó docenas de viviendas. Tras un torrencial aguacero en la zona serrana del municipio, la corriente del arroyo rebasó los límites de su cauce y ocasionó el desbordamiento.

En esta devastación la ausencia federal fue completa, de tal forma que la reconstrucción de las zonas afectadas y la atención a los damnificados corrió por cuenta de los gobiernos estatal y municipal.

Luego, el 14 de mayo del 2007, un tornado arrasó con la zona sur de Piedras Negras. Fue el primer fenómeno natural de su tipo en manifestarse en territorio mexicano y también uno de los más destructivos en el continente americano.

El tornado fue considerado por los expertos como nivel tres, de las cinco mediciones que existen para dimensionar la magnitud de cada fenómeno. Su diámetro abarcó un kilómetro y a su paso por la fronteriza ciudad acabó con centenares de viviendas, escuelas, iglesias y con todo tipo de infraestructura vial y urbana.

Antes de cruzar la frontera y afectar comunidades enteras de Eagle Pass, Texas, las rachas de viento, que superaron los 150 kilómetros por hora, acabaron con la vida de tres personas.

Tras una reunión de evaluación encabezada por el entonces secretario de Gobernación del Gobierno federal, Francisco Ramírez Acuña, la Secretaría de Desarrollo Social se limitó a enviar al estado dotaciones de colchonetas y de lámina galvanizada para que los damnificados estuvieran en condiciones de recuperarse.

Mes y medio después, una precipitación de horas que se registró en la zona sureste de Coahuila causó daños por unos 70 millones de pesos en el municipio de Ramos Arizpe, y aun cuando el entonces alcalde era un militante del Partido Acción Nacional (Ricardo Aguirre Gutiérrez), la ayuda del Gobierno federal jamás se presentó.

Fueron entre 200 y 300 viviendas de colonias como la Blanca Esthela, Libertad, Manantiales del Valle y Cieneguita, las que resultaron con más afectaciones, y la recuperación, una vez más, fue con recursos estatales.

El domingo 9 de septiembre del 2007 un tráiler cargado con toneladas de explosivos tuvo un accidente cuando circulaba por la carretera federal número 30.

El percance, que ocurrió frente al ejido Celemania, del municipio de Nadadores, ocasionó que la unidad se incendiara y explotara, matando con ello a 28 personas.

Esta vez el principal reclamo que las autoridades estatales hicieron a las federales fue una investigación a fondo sobre los hechos y el castigo ejemplar para los responsables, pero a tres años de la tragedia ninguna de las dos peticiones se han cumplido.

TERCERA LLAMADA… PRINCIPIAMOS: El pasado 7 de julio, la naturaleza se volvió a encaprichar con Coahuila. A su paso, el huracán “Alex” ocasionó daños en prácticamente todo el territorio estatal, aunque hubo casos específicos donde la riada se ensañó, como Sabinas, Nueva Rosita y Nadadores, donde el 60% de su territorio estuvo bajo el agua.

Como se sabe, “Alex” también afectó a Nuevo León y Tamaulipas, pero Coahuila fue el primero en levantar la contingencia gracias a la inmediata intervención de las autoridades.

Sin embargo, los daños materiales que dejó la tempestad son cuantiosos, pues ascienden a mil 500 millones de pesos, cantidad que significa, por ejemplo, casi dos veces el presupuesto de gasto público que maneja anualmente el Ayuntamiento de Saltillo.

En teoría, el Gobierno federal, a través del Fondo de Desastres Naturales, debe encargarse de cubrir la totalidad de los daños, pero hasta el momento las secretarías de Gobernación y de Hacienda sólo han comprometido 150 millones.

El problema es que a casi un mes de los acontecimientos que devastaron el territorio de Coahuila, la Federación sólo ha enviado al estado 88 millones de pesos, cantidad equivalente a la mitad de lo autorizado y a un 5% del costo total de las afectaciones.

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