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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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03 Diciembre 2009 04:20:03
Remesas
El dato de remesas en el mes de octubre le ha parecido sorprendente a muchas personas

La caída en octubre, con respecto al mismo mes del año pasado, es de prácticamente 35%, y eso parece confirmar los dichos amenazantes de hace un año, de analistas e incluso funcionarios, acerca de un derrumbe en el envío de dinero de los mexicanos que viven en Estados Unidos a sus familias, cuando no de un regreso masivo. En realidad, ni regresaron masivamente los migrantes ni redujeron tanto sus envíos, de forma que hubo que esperar hasta este mes para que apareciera un dato que pudiera alimentar la visión catastrofista de tantas personas. Pero la mala noticia para ellos es que, en realidad, la cifra no es tan grave.

Lo que ocurre es que en octubre del año pasado los envíos de dinero fueron extraordinarios, de hecho, la mayor cantidad que han enviado los mexicanos a sus familias en toda la historia. En ese mes, posiblemente viendo que la crisis los pondría en dificultades, enviaron casi 400 dólares en cada remesa, monto sólo superado en diciembre de 2000, cuando cada una de ellas alcanzó 410 dólares. Pero en octubre pasado las remesas fueron casi 6.7 millones, de forma que el flujo total al país alcanzó 2 mil 636 millones de dólares, que es el máximo que han enviado los compatriotas.

Por eso, cuando se compara ese mes extraordinario con uno normalito y bajo, pues la caída suena brutal, pero no lo es. En este mes de octubre pasado, los migrantes enviaron a sus familias más o menos lo mismo que han estado mandando cada mes durante 2009: 300 dólares. En realidad, unos centavos menos que eso, y por primera vez se rompe el nivel de 300 dólares por envío desde 2003. Efectivamente, es una cantidad baja, pero no es una catástrofe.

En cuanto a la cantidad de remesas, el nivel sí es el promedio del último año, cosa de 5.6 millones de envíos durante el mes. En cuanto al monto enviado, casi mil 700 millones de dólares, es comparable con el primer trimestre del año. No hay, pues, un derrumbe en los envíos, sino una comparación que confunde.

Durante 2009, los mexicanos que viven allá han reducido tanto el número de envíos que hacen como la cantidad promedio que mandan. En ambos casos, tenemos una caída de 8% comparado con lo que mandaban entre 2006 y 2008. El efecto conjunto es, pues, de cerca de 16% de contracción. Mandan menos, porque algunos han perdido su trabajo y otros han visto reducidos sus ingresos. Sin embargo, si consideramos que el tipo de cambio se ha corregido, comparando también con 2006-2008 prácticamente 20%, pues resulta que las familias están recibiendo, en pesos, más dinero que en los años previos. No mucho más, pero sí cosa de 4% adicional, suficiente para compensar por la inflación de este año, si quiere comparar con algo.

A como van las cosas, le decía, la caída en remesas para 2009 será importante, de 16% al menos, pero posiblemente incluso de 20%. Eso, en términos globales, es decir, como ingreso de dólares al país, no pinta mucho. En cambio, a nivel micro sí puede tener consecuencias. Sin duda hay familias que hoy no están recibiendo nada de sus emigrados, y muy probablemente estén en serias dificultades económicas. Pero, visto desde los promedios, eso no parece ser una situación general. Puesto que la migración ocurre mucho a través de “racimos”, es decir, se van varios miembros de una familia, o incluso un grupo grande de una comunidad, a una misma ciudad en Estados Unidos, trabajando en una misma actividad o incluso una misma empresa, lo que puede estar ocurriendo es que haya comunidades enteras hoy que no están recibiendo dinero. Pero, nuevamente, no es el caso general. Espero que los gobiernos locales hayan estado al tanto de esta situación y hayan actuado para mitigar los problemas.

En cualquier caso, este fenómeno se irá corrigiendo en los próximos meses, conforme la actividad económica en Estados Unidos se recupere. Poco a poco los compatriotas recuperarán su empleo, o su nivel de ingreso, y volverán a mandar cantidades superiores a los 350 dólares, y el número de remesas regresará a los 6 millones mensuales. Más todavía, no olvidemos que Estados Unidos va a requerir grandes cantidades de mano de obra en los próximos años que ellos mismos no pueden proveer. Les urge que lleguen más mexicanos, no siempre para recoger cosechas o preparar comidas, sino también para otras actividades: más trabajadores de la construcción, electricistas, técnicos, enfermeras, y con mayor frecuencia en los próximos años, profesionistas en diversas disciplinas.

Estados Unidos necesita cada vez más a México, así como nosotros seguimos necesitando de ellos. Entender esto, y actuar en consecuencia, nos puede resultar rentable a ambos. Incluso en la peor crisis que han tenido los vecinos en los últimos 80 años, nuestros compatriotas siguen allá, y buena parte de ellos sin problemas extraordinarios. No se hundieron las remesas, ni regresaron multitudinariamente los migrantes. La gran catástrofe que nos anunciaban diversos analistas y funcionarios no ocurrió, porque no tenía por qué ocurrir. Y ni siquiera las cifras de octubre les dan algo de razón, como hemos visto.
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