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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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29 Octubre 2019 04:06:00
Resaca interminable
Los gobernadores perdieron el contacto con la realidad cuando dejaron las giras por tierra para subirse a los aviones. Humberto Moreira, quien se hacía llamar “El Hijo del Pueblo” y el “Moreira Channel” lo entronizó así, fue quien abusó más de ese medio de transporte.

En su sexenio, hasta el funcionario de menor rango podía fletar una aeronave para viajes de trabajo, de placer o de negocios a Estados Unidos y otros destinos. En los informes de Gobierno se rentaban flotillas para trasladar a empresarios, directores de medios de comunicación e invitados especiales; todo con cargo al presupuesto.

Coahuila era entonces una fiesta, como el París de Hemingway, con una diferencia: la familia imperial ya no era pobre, pero sí mucho muy feliz. Mientras Moreira echaba la casa por la ventana, surcaba cielos y cruzaba océanos, el boquete de la deuda se ensanchaba. Incluso se le atribuyó ser socio de Rajet Aeroservicios, propiedad de un piloto devenido en magnate en su sexenio.

El San Antonio Express News, que ha informado puntualmente sobre “la red de corrupción urdida desde el Gobierno para robar dinero de Coahuila”, avisó en julio de 2017 sobre una demanda de Estados Unidos para decomisar un Learjet matrícula XA-ARD.

La investigación involucra al dueño de Rajet Aeroservicios en un esquema de sobornos y lavado de dinero encabezado por Luis Carlos Castillo Cervantes, “El Rey de los Dragones”, contratista en las administraciones de Humberto Moreira y Jorge Torres López.

La demanda se presentó un mes antes y fue notificada “a Luis Alfredo Rayet Díaz, un empresario del estado mexicano de Coahuila, que estaba intentando tomar el avión”, dice una nota de la Agencia Proceso (12.07.17).

Castillo ya se había declarado culpable de blanqueo de dinero ante la Corte Federal de Corpus Christi, Texas. “El Rey de los Dragones” entregó al Gobierno estadunidense 36.2 millones de dólares, un Learjet 45 X y una residencia en Mission, Texas.

El 4 de enero de 2017 recibió una sentencia de 20 años de prisión; cinco meses después fue liberado a cambio de información sobre sus enjuagues con Moreira y Jorge Torres, y el pago de 300 mil dólares.

El turno de comparecer ante la Corte del Distrito Sur de Texas corresponde ahora a Torres López. El exgobernador interino habría recibido sobornos por casi 9 millones de dólares de Castillo Cervantes, cuyas empresas cobraban obras con facturas infladas.

La casa del contratista, en San Antonio, Texas, era frecuentada por gobernadores, políticos y empresarios mediáticos y de otros giros. Mientras Rubén Moreira mide fuerzas con el gobernador Miguel Ángel Riquelme por el control del Tribunal Superior de Justicia, y el Sistema Estatal Anticorrupción lleva más de dos años en Babia, Estados Unidos estrecha el cerco sobre los Moreira.

La corrupción en el docenio es un estigma para el Gobierno y para el PRI. La impunidad por la megadeuda, las empresas fantasma y otras vilezas deja como única vía de castigo las urnas.

Riquelme ganó por un margen de apenas 30 mil sufragios, pero perdió La Laguna –su base electoral–, la mayoría en el Congreso y las alcaldías más importantes, excepto la de Saltillo. Los coahuilenses votarán el año próximo para diputados locales indignados por la deuda de 38 mil millones y las tropelías del clan. Imposible olvidar el atraco.
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