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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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07 Noviembre 2020 04:04:00
Rosario y las traiciones
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A Rosario Robles, en su carrera como política, la han perseguido dos cosas: su pasión por la política, desarrollada desde que era líder sindicalista en la UNAM, y su confianza excesiva en políticos hombres que primero la encumbraron y luego la traicionaron.

Su ascenso en la política, sus caídas y sus regresos siempre estuvieron marcados primero por su trabajo como mujer que rompió esquemas y paradigmas en la política, pero también por los hombres con los que trabajaba y a los que también ella impulsó y ayudó con su trabajo político, pero que por razones diversas terminaron por afectarla, al grado de que hoy está en la cárcel, primero por un delito que no ameritaba prisión, y ahora le acaban de dictar una segunda orden de aprehensión por dos delitos graves: asociación delictuosa y lavado de dinero.

Desde sus inicios políticos como parte de la dirigencia del STUNAM, Rosario tuvo la habilidad de acercarse a figuras políticas masculinas que la ayudaron a abrirse camino.

En 1987 se acercó a Cuauhtémoc Cárdenas y fue parte de la fundación del PRD, tras el rompimiento de la Corriente Crítica del PRI. El ingeniero Cárdenas la volvió una de sus operadoras de confianza y la apoyó a tal grado que cuando llegó a ser Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, la convirtió en su secretaria de Gobierno y, tras su renuncia para buscar ser candidato presidencial, la dejó como su sustituta al frente de la capital del país, de la que Robles se convirtió en la primera mujer en gobernarla en toda su historia.

El tabasqueño que le estaba agradecido, la hizo dirigente nacional del PRD. Para entonces la exjefa de Gobierno y lideresa del PRD había crecido en su dimensión política y ya no necesitaba —o al menos eso creyó ella— ni de la sombra de Cárdenas ni la de AMLO para emprender su propio grupo político. Junto a figuras como Ramón Sosamontes y otros políticos perredistas creó su propio proyecto político personal y para financiarlo se acercó al empresario argentino Carlos Ahumanda, a quien había conocido como contratista y con quien había trabado una relación tan estrecha que pasó de lo político a lo personal.

El golpe judicial contra Carlos Ahumada por haber filtrado los videos en los que René Bejarano recibía los fajos de billetes que se metía en la bolsa, terminó por hacer huir a Cuba y después pisar la cárcel al argentino y echó por tierra también los proyectos políticos de Rosario Robles, que terminó estigmatizada y tuvo que renunciar a la dirigencia nacional del PRD en agosto de aquel año. La venganza del Jefe de Gobierno, López Obrador, contra el empresario argentino fue fulminante y el golpe fue también para Rosario a la que prácticamente terminó expulsando del perredismo, a pesar de la relación tan cercana que apenas tres años antes habían tenido y del apoyo que ella le había dado para convertirse en gobernante de la ciudad capital.

La misma Rosario Robles ha comentado a amigos y familiares suyos que la han visitado en la cárcel que se siente “abandonada y traicionada” por el expresidente en el que tanto confió y al que apoyó incondicionalmente y de otros personajes del gobierno peñista que se decían sus amigos y con los que ella tuvo lealtad y amistad.

Una anécdota que cuentan excolaboradores cercanos de Peña Nieto: que antes de que terminara su gobierno, en el último mes, el encargado de despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán, fue a ver al Presidente a su despacho en Los Pinos para pedirle instrucciones.

“¿Qué hago, tenemos todas estas averiguaciones abiertas y pendientes, si las dejo así las podrían retomar en el siguiente gobierno”, dijo Elías Beltrán mientras ponía sobre la mesa una baraja de expedientes penales. Peña miró las carpetas de investigación, cuenta la fuente, y como si jugara un juego de azar fue apuntando con el dedo las que debían ser cerradas y finiquitadas para que no las recibiera el nuevo procurador general de la República. Apuntó casi todas, menos dos que no debían cerrarse y una de esas dos era la investigación contra Rosario Robles Berlanga por los desvíos millonarios de la Sedesol. Aquel día en Los Pinos se decidió el destino de Rosario… Los dados mandan Escalera Doble. Subida automática.
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