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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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22 Julio 2020 04:09:00
¿Se puede engañar al virus?
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El hecho de que Andrés Manuel López Obrador se niegue sistemáticamente a usar un cubrebocas es algo más que una irresponsable ocurrencia o un mensaje equivocado y peligroso de que las cosas en el país marchan bien.

Es la gran afirmación de que nuestro Presidente sigue anclado en un universo paralelo en el que cree que todo se puede mover al ritmo de su voluntad. Es la gran afirmación de que cree que se puede engañar a la realidad, de que se puede engañar a un virus.

El tema adquiere niveles de verdadero drama, si tomamos en cuenta que son miles y miles de mexicanos los que creen ciegamente en él, que han depositado toda su confianza y esperanza en el hombre que fija a voluntad la ruta que sigue la 4T, y si él, que además por edad se encuentra en un segmento vulnerable de alto riesgo, no usa cubrebocas, ¿por qué la población tendría que hacerlo?

Qué mensaje tan irresponsable manda nuestro Mandatario cada vez que aparece en público sin cubrebocas, justo cuando en el país –y según los datos de la propia 4T, los que reporta cotidianamente el subsecretario López-Gattel– el Covid-19 se encuentra en pleno apogeo; el virus está simplemente desatado y las cifras de contagios y decesos lo ratifican día con día.

Vaya, hasta Trump que durante meses se negó a usar el cubrebocas, ahora dice que usarlo es “patriótico”.

En el universo paralelo en el que vive López Obrador tal vez se pueda manipular a la gente, moldear la realidad a golpe de “otros datos” e incluso hasta engañar a un virus, pero en este México en el que sobrevivimos usted y yo, simplemente no se puede.

Usar cubrebocas, es hoy, no solo una medida básica de autoprotección, sino un mensaje contundente de que entendemos dónde estamos parados y lo que significa una pandemia. Que nos preocupamos y ocupamos de nuestra salud y, especialmente, que respetamos a quienes nos rodean.

Por favor, no se equivoque. Use cubrebocas, ya que en el universo paralelo en el que vive nuestro Presidente, solo hay una persona: él.

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