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Miguel Badillo
Miguel Badillo
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17 Mayo 2010 03:00:02
Secuestran a 12 mujeres y niños
Reporteros de Contralínea entran a Copala
San Juan Copala, Oaxaca. Desesperadas por el hambre y las enfermedades que padecen los habitantes de Copala, 20 mujeres indígenas cargaron con sus hijos y el fin de semana salieron de este pueblo triqui en busca de alimentos, agua potable y medicinas.

En su huida del infierno en que paramilitares tolerados por el Gobierno han convertido a Copala, la caravana de 35 niños y mujeres indígenas fue interceptada a la altura del poblado de La Sabana (el mismo lugar donde hace 20 días fue atacada la caravana por la paz) por un grupo de hombres fuertemente armados que los amenazaron de muerte y les advirtieron que si intentaban regresar con alimentos a este municipio autónomo que desde hace seis meses vive en estado de sitio, serían secuestrados.

El vocero de San Juan Copala, Jorge Albino, explicó que las 35 mujeres y niños triquis fueron atendidos en el municipio de Juxtlahuaca y desde ahí se solicitó el auxilio de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y se exigieron garantías de protección al secretario general de gobierno del estado de Oaxaca, Evencio Martínez, para que las indígenas y sus hijos pudieran regresar con seguridad a Copala para reunirse con sus familias.

En respuesta a esa petición, el subalterno del gobernador Ulises Ruiz ordenó un operativo policiaco con más de cien elementos estatales fuertemente armados, pues le urgía sacar de la ciudad de Juxtlahuaca a los 35 indígenas y alejarlos lo más posible de los medios de comunicación, pero en vez de llevarlos con sus familias hasta Copala, los abandonaron en el pueblo de Yosoyuxi, a 30 kilómetros de Juxtlahuaca.

“Por ningún motivo vamos a llevarlos a San Juan Copala. Ustedes saben que es un municipio autónomo y la policía no puede entrar ahí, así que sólo los acercamos hasta Yosoyuxi y desde allí (mujeres y niños) tendrán que caminar para llegar a su pueblo.

Definitivamente nosotros no vamos a entrar porque hay grupos armados”, le dijo telefónicamente Evencio Martínez al vocero de San Juan Copala, Jorge Albino.

La caravana indígena decidió el sábado emprender la marcha hacia Copala, pero un grupo armado impidió su paso a la altura del poblado de La Sabana y secuestró a seis mujeres con sus hijos y hasta este domingo seguían sin ser liberados, mientras que los gobiernos federal y estatal permiten todos los excesos de las organizaciones armadas Ubisort, perteneciente al PRI, y de la MULT, simpatizante también del Gobierno oaxaqueño de Ulises Ruiz.

La lucha por el presupuesto de Copala

Contrario a lo que opina el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont desde sus cómodas oficinas en la Ciudad de México, el problema en San Juan Copala no es intercomunitario, como quieren hacernos creer, lo que aquí se disputa son el uso de las partidas presupuestales de los ramos 28 y 33, que para el gobierno de Ulises Ruiz en Oaxaca significan cerca de 5 mil millones de pesos, mismos que no están dispuestos a repartirlos entre quienes menos tienen.

Por supuesto también hay una pugna por el control político del principal centro ceremonial del pueblo triqui y para ello han armado con rifles de alto poder (AK-47, R-15 y M-16) a las organizaciones priistas Unidad para el Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) y al Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT), las cuales mantienen bajo estado de sitio a casi 100 familias que están atrapadas en el pueblo de Copala y no pueden salir de sus casas.

Esta verdadera lucha por las participaciones federales para los municipios del estado de Oaxaca está relacionada directamente con el acoso y persecución que sufren los habitantes de San Juan Copala. Es el control de las participaciones federales correspondientes a Oaxaca las que empuja, en mayor medida, las ráfagas de las balas que tienen sometido a este valeroso pueblo triqui.

Enclavada en una de las regiones más altas de la mixteca oaxaqueña, Copala no sólo cuenta con grandes recursos forestales o maravillosas colinas para producir el mejor café de altura del mundo, también tiene el tesoro de las participaciones municipales.

Sin embargo, es a partir de que estos indígenas de la cultura triqui deciden declarar la autonomía de la región para liberarse del yugo de políticos corruptos que les condicionan a cambio de votos la aplicación de los recursos que les pertenecen por ley, que se desata una guerra feroz en su contra.

Las autoridades autónomas de Copala están solicitando también que se aclare la situación de esos recursos y su legítima entrega, lo que ha puesto muy nerviosos a funcionarios estatales y federales.

En la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, José Antonio González Anaya, egresado de Harvard y quien está a cargo de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas, debería explicar que ha pasado desde hace varios años con el dinero que debe entregarse a la región de San Juan Copala para pagar obras y desarrollar servicios públicos para la población.

Sabrá el funcionario de Hacienda quién es el responsable de administrar en Oaxaca ese dinero público, pues hay fundadas sospechas de que parte de esos recursos sirven para comprar armas y balas que asesinan, hieren y amenazan a niños, mujeres y ancianos indígenas.









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