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María del Carmen Maqueo Garza
María del Carmen Maqueo Garza
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Coahuilense, médico pediatra, apasionada de la palabra escrita. Desde 1975 ha sido columnista en diversos periódicos regionales. Bloguera a partir del 2010. Participa activamente en el Taller literario “Palabras al viento”. Tiene varios libros publicados. Inquieta por la problemática social, en particular la relativa a nuestros niños y jóvenes. Sus colaboraciones invitan a asumir que la resolución de esos problemas es tarea común para todos. Su blog: https://contraluzcoah.blogspot.com/

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01 Marzo 2020 04:00:00
Sensatez y covid-19
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Al tiempo en que esto escribo, se ha confirmado en México un par de casos de infección por el COVID-19, o coronavirus de Wuhan. Sucede como en el 2009, cuando la influenza AH1N1: Nos invade una zozobra cercana al pánico. La influenza española de 1918 terminó con la vida de cerca de 50 millones de seres humanos. La cifra es difícil de precisar, puesto que no existían las condiciones para un registro sanitario confiable. Hoy, aparte del registro universal, vivimos la hiperinformación, lo que complica el asunto.

La aparición de la influenza AH1N1 permitió desarrollar protocolos de prevención. Colateralmente surgió una considerable cantidad de información sin bases científicas, o hecha a modo, que no dejó de alarmarnos. El panorama actual, ante el surgimiento de la infección por COVID-19 se presenta más complejo todavía. Hay factores económicos, políticos y culturales que dependen en forma directa de los gobiernos, y que, de no atenderse en forma adecuada, agravarían el problema. Hay otros elementos relacionados con la comunicación, que dependen mucho de nuestro modo de actuar como internautas. En seguida me explico, primero un dato para ilustrarlo:

Hace una semana tuve la oportunidad de participar en una sesión de taller virtual con Liliana Blum, extraordinaria narradora duranguense, quien acaba de publicar: “La tristeza de los cítricos”. Al referirse a la creación de personajes, hizo una simpática y clara alusión al maniqueísmo de los personajes de telenovela popular mexicana: Los buenos son siempre buenos en todo, y los malos son malvados, sin excepción. Nos llamó a no perder de vista que los personajes con los que nos sentimos identificados, están dados en tonos grises, con virtudes, pero también con defectos. Con aciertos y desaciertos, porque así es la vida. Fue un principio muy aleccionador para mí, en particular al tiempo de abordar asuntos relacionados con el uso que hacemos de la internet.

Cuando surge un evento potencialmente catastrófico, como sería una pandemia por COVID-19, afloran en redes sociales actitudes contrastantes: Aparecen comunicadores bien informados, con la debida autoridad moral; dominan el tema y parten de datos duros para escribir. Más delante están los entusiastas, que, bien intencionados, pero sin información confiable, pretenden alertar a los internautas, en ocasiones agregando ideas de su propia cosecha. Luego están aquellos que dan vuelo a cierta narrativa perversa con el fin de sembrar pánico; muchas veces parten de datos duros que manejan a modo; otras dan vuelo a su imaginación, atribuyendo el origen del virus a elementos fantásticos, o dictando medidas de prevención o manejo carentes de bases científicas. ¡De los mal informados y de los malvados, cuídanos, Señor!

Cuando la aparición de la influenza H1N1, el doctor Julio Frenk, entonces titular de la Secretaría de Salud, llevó a cabo un impecable protocolo de prevención, de manera que la enfermedad no alcanzó en absoluto niveles catastróficos. En todo momento estuvo respaldado por su especialización en el área de Salud Pública, así como el acatamiento puntual de las indicaciones dictadas por la OMS. Ello representó una garantía de control epidemiológico. El panorama que se presenta cuando surgen los dos primeros casos de COVID-19 es distinto: El Dr. Jorge Alcocer, titular de la Secretaría de Salud, no es especialista en Salud Pública. Confiemos en que se rodee de un equipo de epidemiólogos que marquen la ruta crítica; que prive la sensatez para atender a la OMS, y sobre todo que se dé el apoyo necesario de otros niveles, para acatar los lineamientos epidemiológicos de manera estricta. Una enfermedad como esta no puede tomarse a la ligera, con improvisaciones ni dando entrada a la sensiblería.

Volviendo a nuestra función como internautas: Ya a estas alturas las redes sociales se hallan inundadas de hipótesis, recomendaciones y vaticinios sobre lo que podría ser una amenaza de pandemia por el COVID-19. Se manejan asuntos varios, desde teorías de conspiración hasta rechazo a ciertos países por comer víbora, sopa de murciélago y algunos otros platillos. No ha faltado quien recomiende remedios: Qué tomar o no tomar; qué comer o dejar de comer, y con qué medicarnos. A ratos nos sentimos abrumados por un alud de contenidos que, una vez verificados, podrían estar muy alejados de la realidad.

Ante la información que recibamos a través de redes sociales, las recomendaciones que pudieran funcionarnos como internautas son: 1) Ser sensatos al leer como al reenviar, 2) No creer todo lo que se dice, 3) Desconfiar de notas alarmistas, 4) Procurar fuentes confiables de información, 5) No caer en pánico.

Que cada uno cumpla con lo que le corresponde, para bien de todos.
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