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María del Carmen Maqueo Garza
María del Carmen Maqueo Garza
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Coahuilense, médico pediatra, apasionada de la palabra escrita. Desde 1975 ha sido columnista en diversos periódicos regionales. Bloguera a partir del 2010. Participa activamente en el Taller literario “Palabras al viento”. Tiene varios libros publicados. Inquieta por la problemática social, en particular la relativa a nuestros niños y jóvenes. Sus colaboraciones invitan a asumir que la resolución de esos problemas es tarea común para todos. Su blog: https://contraluzcoah.blogspot.com/

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13 Enero 2019 04:00:00
Seres de luz
Días atrás platicaba con una colega que ha dedicado su vida profesional a la Educación Médica. Fue una charla sabrosa en la que pasamos de un tema a otro, y de repente ella me preguntó quién había sido mi principal inspiración para estudiar Medicina. Estuvimos mencionando algunos personajes que fueron determinantes en nuestras respectivas vocaciones. La conversación remató con un término suyo que hoy parafraseo; llamó a esos maravillosos personajes que pasan por nuestra vida dejando un gran impacto en la propia “seres de luz”.

Todos nosotros podemos enlistar aquellas figuras cuya presencia tuvo un gran impacto en nuestra formación. Quizá alguna vez hemos tenido oportunidad de hacérselo saber de manera directa, habrá sido una mínima forma de agradecerles lo que hicieron por nosotros. Pero, ¿por qué no hacerlo nuevamente hoy? Invertir un poco de tiempo y atención en hacerlo precisamente hoy, constituirá un hermoso regalo de año nuevo para ellos. Llamarlos, visitarlos, hacernos presentes de alguna manera.

“Aislamiento”, uno de las realidades de la época actual. Por razón de muy diversos factores hemos generado una brecha entre nuestra persona y los demás, de modo tal que las vidas ajenas no alcanzan a tocarnos. Tan simple como esto, no entra en nuestro radio de percepción el individuo que tengo frente a mí, o a un lado, de manera que no me entero de que pueda tener tantas necesidades como las mías propias. Al no quedar en mi campo de percepción tampoco entra en mi esfera de conexión. Y es así como vamos por la vida girando, cada uno sobre su propio eje, pero en un estado de profunda soledad.

La gratitud constituye un par de anteojos que nos hace ver la vida de mejor manera. Reconocer a aquellos que han dado algo de ellos mismos para que nosotros podamos desarrollar hoy un aspecto de la propia vida. Difícilmente nos detenemos a hacerlo, ya porque no nos percatamos, ya porque --soberbios-- nos sentimos merecedores de eso y más, y restamos cualquier mérito a quienes nos han apoyado, como si fuera su obligación hacerlo.

Las grandes cosas son el resultado de la suma de infinidad de pequeñas piezas que, al conjuntarse, integran un todo. Así como sucede en un rompecabezas sucede en la vida social, la mejor pieza que aporta cada uno de nosotros redunda en un conjunto más bello y armónico. Si muestro un gesto amable hacia la persona que me atiende o con la que me cruzo en el camino. Si hoy cedo el paso a un conductor, como ayer alguien lo hizo conmigo. Si soy amable con aquella persona cuyo rictus indica que está pasando dificultades. Si regalo una palabra amable al más sencillo, sin esperar hacerlo solamente con quien --torpemente-- suponemos que la merece. Si decido volverme más cordial con los demás por mi propia salud mental… Si entre todos comenzamos a pulir nuestras piezas personales de ese gran rompecabezas, el resultado será en el mismo tenor. El ambiente en el que nos desenvolvemos día con día, habrá mejorado para todos.

En lo personal hallo muy útil imaginarme como un árbol dentro del tupido bosque llamado “humanidad”, cuyos límites no se alcanzan a ver. La forma como yo actúe va a repercutir en forma directa en el resto de árboles. Simple lógica matemática.

Volviendo a aquellos seres de luz cuyo paso por nuestras vidas representó algo tan positivo, podemos estar seguros de que ellos jamás actuaron como lo hicieron pensando en ser recompensados. Están muy por encima de nosotros --simples mortales-- y seguirán haciendo aquello mismo por la grandeza de su espíritu, al margen de cualquier reconocimiento. Aun así, ¿por qué no sorprenderlos hoy con un gesto que les haga saber la forma como impactaron nuestra existencia? Hacerlo hoy, cuando estamos en condiciones de llevarlo a cabo. Hoy, cuando ese personaje y nosotros respiramos un mismo aire. La vida es impredecible, nadie puede asegurarnos que mañana sigamos todos aquí, vivos y conscientes, unos para dar agradecimiento, otros para recibirlo.

No demos las cosas por hecho. Arranquemos de nuestra piel esa pereza que nos lleva a decir “mañana lo hago”. En ocasiones la vida nos juega bromas crueles, y sería lamentable quedarnos con ese agradecimiento en la punta de la lengua, y su beneficio potencial tirado a la basura.

¡Maravillosas redes sociales! A ratos un espejo, otros más una plataforma de despegue, siempre un puerto del que llegan y parten pensamientos y emociones. Un canal más para agradecer a nuestros seres de luz haber iluminado el camino para nosotros.

Sea este día ocasión de ejercer la gratitud. De hacer un doble regalo, para nosotros mismos y para quien recibe el agradecimiento. ¿Cómo ven? ¿Hacemos la prueba?


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