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Ricardo Alemán
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24 Septiembre 2020 04:04:00
¡Sí mintieron y sí robaron; copian al corrupto AMLO!
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Como muchos saben, el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep) es una de las más “descocadas” ocurrencias del Presidente mexicano.

Según López Obrador, el Indep sería la institución emblema de la lucha contra la corrupción; algo así como la aduana para confiscar todas las raterías imaginables de gobiernos anteriores y, al mismo tiempo, un gran costal de dinero para repartir.

Iniciativa vendida a los ojos ciudadanos, claro, con el potente sello de la lucha contra las raterías de los feos gobiernos neoliberales.

Lo que pocos sabían, sin embargo, es que hoy el Indep es el mayor emblema de la corrupción que desborda a todo el Gobierno de López Obrador

Y es que cuando el abogado Jaime Cárdenas llegó a la dirección de la novedosa institución -un político de probada lealtad a Obrador-, resultó tal el “cochinero” que, por supervivencia elemental, Cárdenas prefirió renunciar.

¿Lo asustó el cochinero en el gobierno de AMLO? ¿A poco no sabía que esa institución era un nido de ratas?

Lo cierto es que el abogado Jaime Cárdenas encontró que el Indep no era el barril sin fondo que pregonaba Obrador, y tampoco era el estandarte impoluto contra la corrupción, que le hizo creer el Presidente a los mexicanos.

Al contrario, lo cierto es que el novedoso Instituto es uno de los más pestilentes nidos de ratas del Gobierno federal.

Es decir, que el tiempo confirmó lo que muchos denunciaron a lo largo de dos años: que el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado pasó de ser emblema de la lucha contra la corrupción -luego del potente eslogan de “no robar, no mentir y no engañar”-, a la prueba irrefutable de que el de López Obrador es uno de los gobiernos más corruptos de la historia.

En otras palabras, se confirma que el Gobierno de AMLO “sí roba, sí miente y sí engaña”. Y es que cuando un abogado como Cárdenas intentó poner orden, el Gabinete en pleno y el propio Presidente se le fueron encima.

Y si lo dudan, el propio exdirector del Indep expuso -en entrevista con Ricardo Rocha- que su lealtad a López Obrador “no es ciega, sino que es una lealtad razonada” y que debió renunciar por eso, por defender la razón y la ley, antes que la lealtad a ciegas.

Así lo dijo a pregunta concreta sobre los motivos de su renuncia: “El Presidente piensa que lo que vale en política es conseguir resultados. Yo estoy de acuerdo con ello, pero también, como abogado que soy, insistía en cumplir normas y procedimientos administrativos y, a veces, eso se veía como obstáculo para tomar decisiones y para conseguir resultados”.

¿Entienden la gravedad de lo que, en el fondo, reconoció Jaime Cárdenas, ante Ricardo Rocha, como causa de su renuncia?

Sí, el exdirector del Indep confirmó lo que muchos saben -en México y el mundo-: que a López Obrador no le importa respetar la Constitución, sus leyes y normas vigentes, cuando se trata de lograr un objetivo.

Es decir, según el Presidente, “el fin justifica los medios”, a pesar de que los medios signifiquen violar todo el estado de derecho.

Eso explica por qué se desbordó la corrupción en el Gobierno de AMLO; porque si el primer “morenista” de la nación -el Presidente- es el primer corrupto de la nación, entonces todos los funcionarios hacia abajo son corruptos. Si el Presidente es un pillo, todos son pillos.

Pero acaso la renuncia de Jaime Cárdenas es la más honesta -entre todos los que han abandonado el Gabinete de AMLO-, a pesar de que todas llevan impreso el tufo de la corruptela.

Por ejemplo, Germán Martínez lo expuso con claridad cuando salió del IMSS; dijo que no avalaría la tragedia sanitaria que venía; cuando salió de Hacienda, Carlos Urzúa insinuó corrupción; lo mismo que Víctor Toledo de la Semarnat y, sobre todo, Ricardo Ahued, quien solo aguantó semanas en la Dirección General de Aduanas, el mayor nido de corrupción del país.

Es decir, la corrupción se traga, a puños, al Gobierno de AMLO, a pesar de que en su mensaje ante la ONU, el Presidente mexicano alardeó de un supuesto éxito en la lucha contra esa calamidad.

Pero tampoco es una novedad la revelación de Jaime Cárdenas.

Hace poco mas de un mes apareció el video en donde Pío López Obrador recibe dinero y, no ha pasado nada; son reiteradas las denuncias sobre la corrupción de la familia presidencial y, nada ocurre; en tanto siguen sin ser investigados escándalos de corrupción de Manuel Bartlett, de la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, Javier Jiménez Espriú y de la propia pareja preferida de Palacio, Irma Eréndira Sandoval y su esposo, John Ackerman.

Lo cierto es que aquel potente eslogan de “no robar, no mentir y no engañar”, terminó en otro fracaso; un fracaso más del Gobierno de AMLO, una gestión federal que pasará a la historia como la más corrupta.

Al tiempo.
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