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Paúl Garza
Paúl Garza
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14 Enero 2019 04:00:00
“Si no me dan, no me quiten”!
En este maremágnum de declaracionitis, en donde el gobierno oficialista de la 4a Transformación se subió al ring contra sus acérrimos opositores priístas y panistas, con los temas del huachicoleo y desabasto de gasolina, hay otro asunto que merece la atención de quienes vivimos y pagamos impuestos en Coahuila.

Se trata de lo que corresponde a la Federación aportar a las entidades en base a lo que éstas recaudan. Se habla de un 35 por ciento de regreso por cada peso que las entidades entregan a las arcas hacendarias. Desde luego, se sabe que otros gobiernos estatales reciben más de lo que dan en materia de impuestos.

El dato apenas dado a conocer, que a Coahuila se les recortaron mil 500 millones de pesos para el pago público y corriente de los 38 municipios, cayó como balde de agua fría a los alcaldes. No es para menos, si de por sí los recursos están tirantes, se prevé un panorama nada bueno en materia de obra pública.

Sin ser un especialista en la materia de economía, resulta que Coahuila figura entre los 10 estados que más aportan al Producto Interno Bruto y del cual el papá-gobierno toma los dineros para redistribuirlos en las 32 entidades a lo largo y ancho del territorio.

De los estados norteños, Nuevo León y Coahuila contribuyen en mucho al engranaje de ese motor que mueve a la nación, aun cuando los sureños digan lo contrario.

La captación vía impuestos habla bien de las finanzas ordenadas, del contribuyente cumplido de Coahuila y Nuevo León, sin embargo esta disciplina fiscal parece no tener premio ni compensación, lo cual lógicamente no es justa ni equitativa.

Aunque el proyecto de rescatar y elevar el nivel de vida en el sur del país, flagelado más por las malas administraciones estatales y municipales que por el abandono y marginación del que se pregona, pareciera que se apoya a las entidades cuyos impuestos y productividad es en mayor proporción a lo que realmente aportan.

Sin caer en especulaciones, lo dejamos en un programa de subsidio social a esa zona más empobrecida del país para que proyectos como el Tren Maya ayuden a fortalecer la economía de sus lugareños.
Y volviendo al tema, la interrogante es: ¿Qué pasará ahora con ese recorte presupuestal para Coahuila?, es previsible: Una política fiscal más rigurosa y recaudatoria para la obtención de los ingresos eliminados de la Federación. Tiempo al tiempo.

Por cierto, sobre este tema, me vino a la mente un dicho de las abuelas: “Si no me dan, no me quiten, hijos de su máiz”.
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