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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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17 Septiembre 2018 04:00:00
Si tiene cáncer, es por su culpa
Las emociones negativas enferman, pero este proceso no es directo ni rápido. Tiene que ver con un debilitamiento del sistema inmunológico y no por las mismas emociones, sino por la presencia continuada de los estresores, ya sean biológicos, ambientales o sicológicos.

Este debilitamiento puede afectar los sistemas orgánicos más débiles, teniendo algunas enfermedades su origen en los estresores que están presentes durante un tiempo largo o que fueron tan intensos que no se pudieron asimilar.

Ejemplos de tales trastornos sicosomáticos son algunos tipos de alergias, de colitis, de taquicardia, arritmia e hipertensión, de asma bronquial, rinitis alérgica, dolor crónico, desórdenes menstruales, neurodermatitis, acné, disfunción eréctil y algunos más. Pero hay una moda potencialmente peligrosa, que sitúa el origen de la mayoría de las enfermedades en la mala gestión de las emociones.

Y ha sido tan bien recibida esta idea por el público, que hay cientos de libros de autosuperación que aconsejan cómo gestionar todas las cargas emocionales para conseguir la salud, aún cuando la enfermedad ya esté presente. Si tiene alguna enfermedad de garganta, es porque algo no dijo. Si tiene alergias, es porque está rechazando sentimientos, si tiene anemia, es porque carece de alegría, si tiene un aborto espontaneo, es porque tiene miedo del futuro.

Y todas esas tablas de equivalencias que vienen en esos libros, claramente seudocientíficos, le atribuyen, en el fondo, la culpa a usted por no tener debidamente controladas sus emociones. Así que si tiene cáncer, es su culpa porque no hizo el adecuado manejo emocional.

Las corrientes seudocientíficas, pero muy solicitadas, como la biodescodificación, la bioneuroemoción, la medicina holística, la medicina cuántica, los imanes, las flores de Bach, la medicina integrativa, la medicina oriental y muchas más, tal vez sean divertidas porque mediante el efecto placebo pueden ofrecer alguna mejoría, pero ésta no se sostiene y la mayor parte de las veces el resultado es el agravamiento de la condición de salud por la pérdida de tiempo de un tratamiento efectivo.

Las ideas de que el cáncer es un proceso natural que el organismo pone en marcha como respuesta a un shock emocional traumático son originadas por el médico alemán Ryke Geerd Hamer, creador de lo que él llamó la nueva medicina germánica (método alternativo contra la medicina alopática, que afirmaba era una conspiración judía para diezmar a los no judíos), y quien fue inhabilitado para la medicina y encarcelado por lo peligroso de sus métodos, que dando una sensación de falsa seguridad, no ofrecían resultados positivos, llevando al paciente a una muerte rápida y sin verdadero apoyo.

Si la cura del cáncer consistiera en llenar la mente de pensamientos positivos, en comer cúrcuma, granadas o setas y en el veneno de escorpión azul, la enfermedad habría sido vencida. Por otra parte, se han realizado investigaciones serias para probar la influencia de la depresión y el estrés en el surgimiento del cáncer.

Un equipo de investigadores coreanos publicó en la revista Psycho-Oncology los resultados de una investigación en la que pusieron a prueba el supuesto riesgo que tienen las personas con depresión de sufrir de cáncer pero no encontraron suficiente evidencia que avale esta idea.

Otros estudios tampoco han observado una relación entre las emociones, el estado de ánimo, el estrés y el cáncer (el primero: Garssen, B. (2004). Psychological Factors and Cancer Development: Evidence after 30 years of Research. Clinical Psychology Review, 24(3), 315-338. doi:10.1016/j.cpr.2004.01.002. El segundo: Ahn, H. K., Bae, J. H., Ahn, H. Y., and Hwang, I. C. (2016) Risk of Cancer Among Patients with Depressive Disorder: a Meta‐analysis and Implications. Psycho‐Oncology, 25: 1393–1399. doi: 10.1002/pon.4084. Léalos detenidamente, vale la pena).

Hay estudios cuyos resultados apuntan al lado opuesto: las personas con depresión que experimentan más estrés son menos propensas a sufrir de cáncer, en comparación con aquellas que eran positivas y no sufrían de estrés.

Esto hace pensar que atrás de las ideas de vencer todas las enfermedades con la fuerza de la voluntad y la correcta actitud en la gestión de las emociones y de que el cáncer es producto de no querer controlarlas, culpabilizando al enfermo de su propia enfermedad, existe un gran negocio que lucra con el temor a la enfermedad y a la muerte y exprime de sus recursos a la familia que quiere mantenerse junto al enfermo todo el tiempo que sea posible.
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