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Gaby Vargas
Gaby Vargas
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Su pasión por aprender y su gran facilidad para transmitir conceptos complejos de una forma inspiradora y cercana la ha convertido en una de las autoras más leídas en México. Ha publicado 16 libros de diversos temas de desarrollo humano, el más reciente de ellos Energía, tu poder. Cada uno de sus libros ha sido best-seller. En su carrera, ha vendido más de dos millones de ejemplares. Gaby Vargas fue la primer asesora de imagen en México y ha compartido su aprendizaje e inspirado a miles de personas a través de conferencias en diferentes países; en programas en radio y televisión, así como a través de su columna “Genio y Figura” en los principales periódicos nacionales. Sus contenidos se publican en diversos medios y su sección “Mejor, con Gaby Vargas” se transmite todos los días a través de MVS Radio en todo el país. Maestra Certificada en HearthMath Institute y Enneagram Worldwide, utiliza técnicas que integra con su enorme acervo de recursos para compartir prácticas cotidianas que cualquier persona puede integrar a su vida para sentirse mejor y con más energía. Es fundadora de Fundación Marillac, AC, que otorga apoyo económico a mujeres de escasos recursos para que estudien la licenciatura en enfermería. Fundadora de la Fundación Balón por Valor, que inculca valores en niños del Estados de México a través del deporte.

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27 Septiembre 2020 04:07:00
Sísifo y su piedra
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Sísifo se encuentra en el inframundo por un castigo de los dioses. Ahí, mientras cumple su destino, hace algo que a ojos de cualquier observador parecería totalmente inútil y absurdo: sube con gran esfuerzo una enorme roca hasta lo más alto de la montaña, y una vez que alcanza la cumbre, la suelta y la contempla rodar montaña abajo. Esta acción la repite una y otra vez por toda la eternidad. De esta manera Sísifo se convierte en el trabajador inútil de los infiernos.

¿Qué motiva a Sísifo a hacer este penoso esfuerzo? Esta pregunta es lo que el mito cuestiona. Es una metáfora que el filósofo francés Albert Camus decide explorar en su texto, El Mito de Sísifo, y que me parece interesante compartir.

A Camus le interesa precisamente el momento en el que Sísifo llega a la cumbre de la montaña y por instantes, experimenta la libertad y –a pesar de su ceguera– imagina unas vistas hermosas que, sabe están ahí y le llenan el espíritu. Para de nuevo, una vez más, regresar en silencio al valle. Esa pausa es un momento de conciencia en el que, a pesar de su miserable condición, acepta su vida. Ahí radica su heroísmo. ¿Y cuál es la razón de que suba y baje la piedra sin descanso? Simplemente que él así lo decidió. Y eso marca un punto de inflexión.

La propuesta de Camus es que la vida no tiene sentido. Entre el ser y el dejar de ser, solo debemos dejar pasar el tiempo. Porque hagamos lo que hagamos, todos, en última instancia, moriremos.

“¿Pero cómo!”, diríamos. “Entonces, ¿qué caso tiene! ¿cuál es mi razón de ser!” Tú y yo podemos pensar también que lo que Sísifo hace es algo necio y absurdo. Mas él ama su vida y hace de la roca su casa. Su labor lo hace feliz y es lo único que importa. De esta forma supera su destino y se vuelve más fuerte que la roca.

Camus nos hace reflexionar sobre el hecho de que solo cuando aceptamos que la vida no tiene sentido es que tenemos la obligación de dárselo y de encontrarlo. “Las verdades aplastantes, desaparecen cuando las reconoces”, escribe. Así que encontrar el sentido de la vida tiene que ver con la posibilidad de decidir.

Además, cuando eliges darle un significado a tu vida, sea cual sea, nadie te puede juzgar. Lo importante es que lo tengas, que lo definas y que a ti te haga sentir bien.

No se trata solo de buscar a ciegas este sentido, porque podemos vivir en una búsqueda sin fin. Sino de decidir amar lo que haces, amar tu vida y lo que decides hacer con ella hoy. Y como todos nos moriremos tarde o temprano, sería mejor apurarnos porque no disponemos de mucho tiempo.



El mundo en sí no significa nada

La vida es como el arte: depende de la interpretación. Como individuos, cada uno da el significado particular y único a la existencia y pruebas de la vida. De hecho, el sentido no se lo dan las cosas o lo que nos pasa; sino lo que hacemos con ellas y cómo vivimos cada minuto del día.

Es un hecho que en la vida nos enfrentamos a situaciones complejas, pero también es cierto que solemos interpretarlas de determinada manera. En el momento en que algo te sucede, tú decides si reaccionas con enojo, con valor, con dignidad, con victimización y si te afecta o no. De la misma manera cualquier hecho lo puedes calificar como “malo”, “bueno” o “doloroso”. Y cuando eliges con conciencia, tu vida cambia.

Si bien el ascenso hacia la cima de la montaña con nuestra propia piedra –como la de Sísifo– se puede realizar con dolor, quejas y agobio; o también elegir subirla con dignidad y gozo, esa es decisión de cada uno y es lo que le da sentido a nuestra vida.
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