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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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04 Mayo 2019 04:00:00
Sobornos y fraudes
Se podría pensar que el dinero es capaz de comprar todo lo que se desea. Quizás en parte haya razón. Con el dinero se pueden satisfacer desde las necesidades básicas de las personas, hasta permitirse “lujos” que pueden convertirse en excesos.

El dinero que cada persona obtiene por un trabajo honrado es muy sagrado, por lo que para unos es insuficiente lo que ganan, para otros recibir grandes cantidades y acumularlas es lo “normal”.

Por eso, cada persona le otorga al dinero el valor que considera este tiene.

Quizás por eso, algunos famosos “perdieron el piso” y se atrevieron a cometer sobornos con tintes de fraudes a universidades de gran prestigio en Estados Unidos.

En su mente cegada por la vanidad, no contaron con la astucia del FBI, que inició una investigación a la que llamaron “Varsity blues”; misma que condujo al arresto de gente famosa del medio artístico.

La situación, por demás lamentable y vergonzosa, ha dejado al descubierto una red de complicidades que involucra a entrenadores deportivos, administradores de exámenes, así como padres de familia con chequeras millonarias, deseosos de asegurar el ingreso de sus hijos a universidades de gran prestigio, por ejemplo: Yale, Stanford, UCLA y Georgetown.

En esa red de complicidades estaba quien promovía la estafa, a través de The Key Worldwide Foundation, organización creada en 2011 sin fines de lucro, y que en teoría era para ayudar a los estudiantes a prepararse para el examen de admisión a las universidades.

Lejos de hacerlo, quienes se involucraron en la estafa, ayudaron sí a algunos estudiantes, mediante un acuerdo económico con sus padres. Obviamente padres adinerados.

En el grupo de delincuentes, estaba además del creador de la fundación, William Rick Singer, quien por cierto al ser descubierto el “negocio” decidió cooperar con el FBI para aminorar su condena; Mark Ridell, egresado de Harvard y quien cobraba diez mil dólares por cada examen intervenido.

¿Cómo se realizaba el fraude? Mejorando los resultados del SAT (Scholastic Aptitude Test) para que los chicos, hijos de papi con billetes, pudieran obtener un buen puntaje que les permitirían ingresar a las mejores universidades del país.

Según las averiguaciones, los involucrados en la estafa son alrededor de 50 personas, entre las que se encuentran, ejecutivos, agentes de bienes raíces, inversores, artistas como Felicity Huffman (famosa por su personaje de Lynette en la serie Desperate Housewives) y su esposo William H. Macy.

También un diseñador de moda y su esposa, quienes pagaron la fabulosa cantidad de 500,000 dólares a la fundación “The Key Worldwide” para que sus hijas aparecieran como miembros del equipo de remo en su preparatoria, sin serlo. Colocaron fotos de sus hijas, cuyo rostro aparecía en un cuerpo “prestado” de una atleta real, para hacer creer que eran las jovencitas quienes participaban en competencias.

Todo este escándalo que involucra a famosos y adinerados, así como a entrenadores deportivos y egresados de prestigiadas universidades, nos muestra los valores reales de algunas personas, así como su código de ética que no precisamente se aprende en las universidades, sino desde la cuna.

Aunque hay que decir que hay quienes modifican sus principios para obtener lo que desean y al precio que sea, para demostrar su poder o alcanzar un objetivo.

Quienes tuvieron que “comprar” favores a un precio elevado, como los involucrados en el escándalo universitario, no midieron las consecuencias de sus actos. Actuaron de manera irresponsable para favorecer a sus hijas, sin embargo, lejos de lograrlo, las perjudicaron.

La credibilidad se gana con acciones buenas, no con situaciones superfluas donde queda de manifiesto la soberbia y lo que el dinero puede hacer, con tal de cumplir caprichos.

Enseñar a los hijos a esforzarse por lograr lo que desean en la vida, es la mejor opción. No caer en corruptelas para “mostrar” de manera fraudulenta habilidades que no se tienen. Comprar un lugar que asegure el ingreso a una universidad como lo hicieron los papis adinerados, no garantiza el éxito de los jóvenes en sus estudios y actividades; menos aún, en su vida profesional.

No fue un buen ejemplo, por supuesto, el que dieron a sus hijos quienes se involucraron en un penoso asunto. Más que penoso resultó ser un delito grave con tintes de sobornos y fraudes a universidades con gran.

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