×
JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
ver +

" Comentar Imprimir
21 Marzo 2019 05:14:00
Solo lo bueno permanece
En un mundo lleno de nimiedad, en el que todo es desechable, “todo pasa y solo lo bueno permanece”: las costumbres que se aprecian, la civilidad de una persona, la amabilidad en medio del abandono. Echemos un salto al pasado y después brinquemos al presente para tener vívidos recuerdos de que lo bueno permanece y se vuelve un anhelo traerlo de regreso y poseerlo.
Personas de mi edad y algunos conocedores recordarán a Herbert von Karajan, otrora director de la Filarmónica de Berlín, uno de los mejores conductores en la historia de la música clásica. A quién no le agradaría tenerlo de regreso, verlo dirigir a los músicos. Ahora hay decenas de discos digitalizados, pero nada, absolutamente nada como escucharlo en un disco de vinilo de 33 revoluciones para escuchar la gran fidelidad de una grabación. Lo bueno permanece.

Al hablar de permanencia, un clásico de clásicos es el zapato bostoniano. Han pasado los años y ese calzado sigue vigente en todo el mundo, es uno de los elementos de varón más simbólicos de un buen vestir y mejor calzar. Lo bueno permanece, nunca se va.

Con la llegada del nuevo siglo y el auge en el desarrollo de las tecnologías, el teléfono celular “desplazó” a la cámara fotográfica. La posibilidad de tener en nuestra mano en forma rápida y hasta económica la captura de todo lo que deseamos, representó incluso una caída en las ventas del histórico dispositivo.

Sin embargo, poco a poco hemos visto cómo la calidad de las imágenes, sobre todo cuando son impresas, y hasta la magia que conlleva el plasmar aquello que resulta atractivo para nuestro ojo, significan la segura permanencia de las cámaras en todas sus modalidades.

En la época de los 50, Coco Chanel revolucionó la moda con la creación del primer traje sastre para la mujer: dos piezas fundamentales basadas en un saco y una falda, que mostraba la modernidad, sin dejar de lado la feminidad.

Veinte años después, Yves Saint Laurent se sumó a las transformaciones con la creación del Tuxedo, llamado “le smoking”, también de dos piezas: saco y pantalón. Lo bueno permanece y trasciende los tiempos.

En esa trascendencia de lo que es bueno y de calidad, recordemos un fragmento del poema Cantares, de Antonio Machado:

“Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar”.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5