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Eduardo Brizio
Eduardo Brizio
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El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción. Correo Electrónico: [email protected]

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04 Junio 2010 03:08:04
Te suspenden
Bastante buena me pareció la actuación del equipo mexicano en su triunfo sobre Italia al son de dos goles por uno, en Bruselas, Bélgica, de cara a Sudáfrica 2010. Al margen del resultado, el último ensayo previo al Mundial fue positivo para la Selección; sobre todo, porque se mostró coherencia en las líneas y el equipo se vio bien armado.

Sin embargo, ha ocurrido lo de siempre, los calificativos desmesurados no se han hecho esperar y se ha caído en la exageración.

“Fue un triunfo histórico” ¡Por favor! Repito, se jugó bien, yo diría que muy bien; pero se trató simplemente de un partido amistoso, no se les ganó en un torneo oficial, ni en un duelo definitorio. Sí, efectivamente, se les venció con autoridad, pero no había algo en juego, sólo se trató de un duelo de preparación para la justa mundialista.

“Este triunfo nos permite soñar” ¡Con qué poquito pinole les da tos! ¿Soñar en qué? ¿En ganar el Mundial? ¿En vencer a Sudáfrica en la inauguración? ¿En calificar a la siguiente ronda? ¿En llegar al quinto partido? Para mi gusto, no cambia nada. La historia es muy predecible, México da un partidazo un día y al siguiente encuentro le falta contundencia, sin mencionar que cada que hay un tiro de esquina, es como si le hubieran marcado un penal en contra. ¡A sacar el rosario!. Para muestra, el gol de los italianos cayó en una jugada a balón parado.

“Se le ganó al campeón del Mundo. ¡Momento! Esta aseveración, aunque cierta, es perversa, triunfalista e invita a la confusión. El equipo al que se enfrentó México ostenta el título de monarca del orbe, que es diferente.

Que bueno que el equipo mostró mejoría, pero los males endémicos del balompié nacional siguen apareciendo y seguramente así sucederá a la hora de la verdad.

La lentitud de la defensa, la vulnerabilidad en las pelotas a balón parado, la ausencia de efectividad en jugadas frente al marco y disciplina.

Ayer vimos al equipo mexicano regalándose en lo que a recibir tarjetas preventivas se refiere. “Torradito”, en virtud de que “es un cheque al portador” y para no variar fue pintado de amarillo. Carlos Salcido también se llevó un cartón, tontamente. Al Conejo le ocurrió lo propio, por perder tiempo en forma deliberada y Blanco fue amonestado por tirar un manotazo infantil, a un adversario. Cuidado con esta situación, en la Copa del Mundo con dos tarjetas... te suspenden.
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