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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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04 Agosto 2019 04:01:00
Teatro del terror
Esta semana se escribió el más reciente, que no último, capítulo de la obra de teatro del terror protagonizada, muy a su pesar, por centroamericanos que hacen escala en Saltillo para seguir su trayecto a la frontera con Estados Unidos.

La historia se resume en tres eventos, en un periodo de 10 días.

Primer acto: elementos de la Policía Federal quisieron ingresar a las instalaciones de la Casa del Migrante de Saltillo, Frontera con justicia, y amenazaron a uno de los activistas del albergue que se los impidió. (https://www.jornada.com.mx/2019/07/21/politica/009n1pol).

Segundo acto: tres días después de la amenaza de la Policía Federal, la Guardia Nacional hizo su debut en Saltillo y dio muestra de la posición que tiene respecto al fenómeno migratorio. Junto a soldados del Ejército Mexicano y policías locales, los elementos de la nueva corporación policial se estacionaron frente a la Casa del Migrante para revisar la situación migratoria de los extranjeros ahí albergados.

El convoy se retiró a toda velocidad luego de que el director del albergue, Alberto Xicoténcatl Carrasco les dijo a gritos que violaban normas y acuerdos internacionales de protección a migrantes y refugios para extranjeros en tránsito. (https://www.jornada.com.mx/2019/07/24/politica/007n1pol).

Tercer acto: A 10 días de los primeros hechos, la noche del miércoles 31 de julio, policías de la Agencia de Investigación Criminal dispararon a migrantes que dejaban el albergue para abordar el tren rumbo a Piedras Negras. Marco Tulio, de 29 años y originario de Honduras, murió luego de recibir tres disparos por la espalda ante la mirada de su hija de 8 años. (http://www.zocalo.com.mx/new_site/articulo/asesinan-a-migrante-durante-operativo).

Estos pasajes del terror dejan en claro que la nueva política migratoria de la Cuarta Transformación y del supuesto Gobierno progresista de Andrés Manuel López Obrador no tiene reversa, y lejos de frenar el acoso en contra de migrantes en tránsito se recrudecen el hostigamiento y los ataques, incluso mortales.

También dejó ver un flanco abierto en la Administración estatal: deficiente manejo de crisis. La Fiscalía General del Estado, con su supuesta autonomía, no fue capaz de discernir los hechos y trató de imponer como verdad la versión más fácil: los seis agentes de investigación respondieron a un ataque a balazos por parte de los migrantes, con la muerte del hondureño como resultado. Fin del comunicado.

Pero en cuestión de minutos la teoría inicial cayó por su propio peso. Los sobrevivientes y algunos testigos aseguraron que el ataque fue deliberado; los policías dispararon mientras el grupo se dispersó. Ante el temor de ser alcanzada por las balas, o detenida una mujer dejó a su hijo de 3 años en una tienda, no halló otra forma de ponerlo a salvo, y antes de recibir tres disparos en la espalda, Marco Tulio puso a salvo a su hija y ayudó a sus compañeros a cruzar una cerca de alambre.



La Fiscalía también

La autoridad debe entender que victimizarse o descargar culpas de sus errores no es recurso para salir de los problemas. Fue claro el abuso de autoridad, el uso excesivo de la fuerza y la falta de criterio de los policías para diferenciar entre supuestos narcomenudistas a los que según esto perseguían, y familias de inocentes que solo aspiraban a llegar a las vías para subir el tren como polizones.

No suena exagerado el obispo Raúl Vera, eterno defensor de los derechos de los migrantes, al exigir que rueden cabezas por lo del trágico miércoles, cerca de las vías del tren.
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