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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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29 Junio 2010 03:52:27
Tenencia
El digamos tiene que ver con que en realidad sí habrá tenencia, pero la pagarán los distribuidores de autos, que luego compensarán ese pago con su ISR. Un equilibrismo contable para hacer más fácil el asunto al gobierno, y más complicado a los vendedores. Pero para quien va a comprar su coche, pues no es relevante.

La tenencia ha sido un impuesto que ha molestado mucho a la clase media que compra autos, sobre todo en el norte del país, en donde diariamente se compara con Estados Unidos, que no tiene un impuesto equivalente. Como siempre se recuerda, este pago se impuso para tener un financiamiento adicional para los Juegos Olímpicos de 1968, y luego se quedó. Precisamente debido a ese carácter temporal del derecho, a que afectaba principalmente a la clase media y a que era más notorio en el norte del país, el tema de eliminar la tenencia fue siempre bandera del PAN. Por eso el presidente Calderón, cuando era candidato, prometió que eliminaría la tenencia.

Al llegar al poder, el presidente Calderón se dio cuenta de que esto de quitar impuestos ni es fácil, ni es inteligente, de forma que, para no quedar mal con sus promesas, lo que hizo fue anunciar el fin de la tenencia, pero para el 2012, su último año de gobierno. Sin embargo, el gobernador de Querétaro, recientemente elegido y priísta de origen, eliminó la tenencia en su estado para este año. Poco después, el gobernador de Coahuila hizo lo mismo, y en estas elecciones, varios de los candidatos del PRI anunciaron que seguirían los pasos de sus colegas. En un muy razonable intento de evitar que le quitaran una bandera de toda la vida, el Presidente se adelantó y ya la eliminó.

Pero ahora viene el asunto económico, porque la parte política pues ya se la arrebataron entre todos. Los ingresos por tenencia para el gobierno federal suman 21 mil millones de pesos al año, cinco veces más que el impuesto sobre automóviles nuevos (ISAN). Es lógico, puesto que es un impuesto que se cobra a todos los autos en circulación con menos de diez años de antigüedad, que son ocho o nueve veces más que los que se venden anualmente. Además, las entidades federativas aprovechan el cobro de la tenencia para adicionar un derecho por control vehicular, o servicios, que varía en cada caso, pero que no es una cantidad despreciable.

Aquí vienen los problemas de coordinación: si el gobierno federal elimina la tenencia, los estatales ¿van a eliminar los derechos por control vehicular? Pueden hacerlo, pero perderán ingresos que no es fácil compensar. Por otro lado, hay una lógica en que el gobierno cobre esos derechos, si con ello está financiando algunos servicios indispensables, como la pavimentación, los semáforos e incluso a los policías de tránsito.

Por otra parte, el impuesto de tenencia era totalmente distribuible, de forma que esos 21 mil millones de pesos el gobierno federal sólo los cobraba, pero quienes lo gastaban eran los gobiernos estatales. Durante 2011, que es el año de adelanto al anunciado fin de la tenencia, que en realidad ocurrirá para 2012, el gobierno federal va a sacar esos 21 mil millones del ISR (por eso la acreditación de los distribuidores). Para el siguiente año, no sabemos qué se va a hacer.

Es peor cuando recordamos que algunos gobernadores, que ya se van, se gastaron por adelantado las tenencias. Fidel Herrera, de Veracruz, bursatilizó los ingresos por tenencia de los próximos 30 años, si mi información no es errónea. Pero si ya no hay tenencia a partir de 2011, habrá que pagar de cualquier manera a quienes adelantaron dinero. Algo similar ocurre en Oaxaca, en donde también se aplicó el mismo sistema. Para que no quede duda, se trata de que algunas personas (físicas o morales) adelanten el dinero que el gobierno cobraría en los siguientes años, a cambio de una cierta ganancia. Es un mecanismo que se utiliza en muchas partes, pero en este caso se hizo sobre un impuesto que ya no existirá. Para más claridad: es deuda, pura y dura.

Los 21 mil millones de pesos de tenencia, que ya no pagarán quienes compren autos a partir de 2011 (y con mayor seguridad, a partir de 2012), representan cosa de 0.15% del PIB. No es gran cosa, pero tampoco está claro por qué el gobierno que menos recauda en el mundo quiere recaudar aún menos. Como dijimos antes, es una demanda antigua de los panistas, que recientemente se apropió el PRI. Pero aunque los partidos demanden este tipo de cosas, eso no quita lo absurdo de ellas.

Sería importante que pensáramos en un impuesto que compense estos ingresos pero que además tenga alguna utilidad adicional, como por ejemplo ambiental. La tenencia no ayudaba mucho al menor uso del coche, pero un impuesto a la gasolina sí podría hacerlo.

Además, le costaría más a quien más contamina. Hace algún tiempo sugería esta columna que fijáramos el precio de la gasolina con base en el precio internacional (o el promedio estadounidense, o algo así) más un impuesto. De hecho, por muchos años así funcionó, hasta que el muy rápido crecimiento de los precios de combustibles en 2008 no sólo borró el impuesto, sino que lo convirtió en subsidio.

Podríamos fijar el precio, como decía, al nivel internacional, y establecer un impuesto de 10%, con fines ambientales y de recaudación. Ya me dirán que no, porque todo se lo roban, y porque ya pagamos mucho, y todo lo que siempre dicen. Y, como siempre, les contestaré que México es el país que menos recauda en el mundo, y que hemos vivido por treinta años gastando lo que Cantarell nos dio. Y como ya se acabó Cantarell, ni le busquen, van a tener que pagar impuestos en serio. Mientras más rápido empecemos, será mejor.
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