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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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16 Enero 2009 04:11:24
TLCAN, Migración y Obama II
La migración rebasa ambos gobiernos


Dado el contexto del trato bilateral de México y Estados Unidos dentro del cual se registra la migración mexicana al norte, ¿cuál es el escenario prospectivo posible para atender ésta?

Señálese que en todos los escenarios el papel que representen los estados mexicano y estadounidense son cruciales; de hecho, el fenómeno de la migración rebasa el alcance de ambos gobiernos.

Pero en otro escenario prospectivo posible, el papel que representan los propios migrantes -emigrantes e inmigrados- es importante; podría pensarse que su acción sería decisiva.

Ejemplo de ese aserto es el activismo de los líderes migrantes mexicanos -incuyendo algunos con investiduras de elección popular en cada país-, empeñados en una reforma amplia en la materia.

De hecho, sábese que esos líderes migrantes mexicanos se aprestan a reunirse en Zacatecas para diseñar acciones orientadas a plantearle a Barack Obama propuestas concretas acerca del asunto.

Los líderes registran receptividad en el señor Obama e indiferencia en Felipe Calderón acerca del fenómeno de la migración. Errados no están: la prioridad calderonista no es la migración; es otra.

Este sesgo en el tema nos lleva a los escenarios prospectivos posibles, aludidos ya, y cuya estructuración y articulado de sus componentes centrales tienen premisas insoslayables, a saber:

Una, la de que ninguno de los dos gobiernos puede atender el fenómeno -desde sus causales hasta sus efectos-, sino sólo ambos Estados. La migración trasciende el ámbito meramente coactivo burocrático.

Y, otra, el involucramiento del Estado en la comprensión y atención del fenómeno demandaría la participación del andamiaje, primero, del poder político y, luego, del propio pueblo estadounidense.

¿Qué significaría ello? Significaría que el fenómeno sólo puede ser atendido mediante el diseño y aplicación de políticas de Estado innovadoras, imaginativas, audaces en materia de migración.

Dicho de otro jaez, caro leyente: esas políticas deben inspirarse, concebirse, diseñarse y ejercerse bajo premisas e imperativos estratégicos de largo plazo y, por encima de todo, integralmente.

Así es. No se puede atender sólo uno o varios aspectos del fenómeno, sino todos. El enfoque debe responder a una lógica de integralidad porque el fenómeno es económico, político y sociocultural.

Ese escenario ofrece posibilidades, la primera de las cuales es la voluntad política de los personeros de la más alta investidura de ambos Estados. Y esa voluntad política adviértese en el señor Obama.

Vero. No sin sorpresa para el señor Calderón es el Presidente Electo de EU (el martes próximo asumirá constitucionalmente su investidura) quien exhibe voluntad política para atender el fenómeno.

Don Barack, en su encuentro con el señor Calderón en Washington el lunes pasado, fue quien tomó la iniciativa acerca del tema de la migración y propuso, en lo general, soluciones integrales.

Subráyese que el tema no fue traído a colación por don Felipe durante las dos horas que duró el encuentro, lo cual pudo haber extrañado al estadounidense. El mexicano minimizó el fenómeno.

Esos hechos contrastan con el discurso de don Felipe, quien antes del encuentro dijo que trataría con don Barack el tema de la conculcación sistémica de los derechos de los mexicanos inmigrados en EU.

También pudo haberle extrañado al señor Obama que el mexicano le pidiese -como le planteó con contundencia- la participación directa, armada, de EU en la fallida guerra contra el “narco”.

Por narco alúdese aquí, como supondría bien el caro leyente, a las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de estupefacientes y psicotrópicos, desde la producción hasta su abasto a consumidores.

Pero curiosamente, en la guerra contra el narco el Gobierno mexicano no ha centrado esfuerzos en destruir la producción ni reducir el consumo: éste no existiría sin aquélla. ¡Qué sospechosa anomalía!

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