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Jorge Dávila Flores
Jorge Dávila Flores
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02 Marzo 2017 03:00:00
TLCAN, sin cambios durante 2017
En la actual coyuntura que se presenta en las relaciones entre México y Estados Unidos, a raíz de la llegada a la Presidencia del vecino país de un personaje republicano poco amigable, nuestro Gobierno ha emprendido acercamientos e intercambios de puntos de vista con congresistas, senadores y legisladores, tanto de la Unión Americana, como de Canadá, con miras a revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

En ese contexto, vale la pena hablar sobre los tiempos legislativos en cada una de las tres naciones participantes para prepararnos y acompañar, desde nuestras respectivas trincheras y sectores, no sólo las consultas en marcha, que tardarán tres meses o más, sino las negociaciones formales que se darían hasta después de julio, durante el verano que viene, tal como lo ha afirmado el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal.

Hay que tomar en cuenta que luego de las consultas, se debe notificar al Senado la intención de actualizar el tratado, en el caso de Estados Unidos, en un plazo que sería de por lo menos tres meses, antes de iniciar las negociaciones formales, mientras que la posible aprobación por parte de los respectivos poderes legislativos se daría a finales de 2017 o inicios de 2018, retomando las declaraciones del titular de Economía; de ahí que tengamos la certeza de que no habrá cambios significativos en el corto plazo.

Como integrante de la LXIII Legislatura Federal y presidente de la Comisión de Economía, respaldo plenamente la posición del secretario Guajardo Villarreal, en el sentido de que el tratado ha traído amplios beneficios para los tres países que lo integran, por lo que ahora se presenta la oportunidad para actualizarlo y modernizarlo, no de cancelarlo.

También sostengo que las renegociaciones del TLCAN deben basarse en los cinco principios fundamentales que planteó nuestro Gobierno: la defensa de la soberanía, mediante un diálogo con firmeza y dignidad; respeto mutuo al estado de derecho; visión constructiva, para alcanzar una negociación de ganar-ganar; imprimir dinamismo y competitividad a la integración de los tres países de Norteamérica y negociación integral, con todos los temas sobre la mesa.

No debemos perder de vista los 10 objetivos que deben cumplirse: garantías para los migrantes mexicanos; trato digno en repatriaciones; compromiso de promover el desarrollo de Centroamérica; protección a remesas de mexicanos; corresponsabilidad para detener el ingreso de armas y dinero de procedencia ilícita; preservar el libre comercio, exentando aranceles o cuotas; modernizar el tratado, incluyendo nuevos sectores, como las telecomunicaciones, la energía, la agroindustria, el comercio electrónico e industria aeroespacial; cualquier ajuste al acuerdo debe traducirse en mejores salarios, sobre las bases de elevar la productividad y la competitividad; garantizar el flujo de inversiones hacia México y trabajar por una frontera sin muros y con mayor y mejor tecnología para garantizar la seguridad y la buena vecindad.

En el Poder Legislativo y en la Comisión de Economía continuaremos en las próximas semanas las consultas con los sectores productivos, académicos, financieros y sociales en nuestro país, con miras a la futura revisión del TLCAN, como ya lo hicimos con la reciente visita-conferencia de Albert Zapanta, presidente de la Cámara de Comercio Estados Unidos México, y el foro de diálogo Escenarios y Prospectivas de la Relación México-Estados Unidos, con la participación de expertos y académicos.

El llamado, entonces, es a tranquilizarse, con la seguridad de que lograremos una buena negociación, con respeto y ánimo propositivo en beneficio de México, Canadá y Estados Unidos, evitando en todo momento la confrontación, la descalificación o posturas intransigentes que atentan contra siglos de relaciones históricas de altibajos, pero con fuertes lazos de amistad y cooperación recíproca, que deben estar siempre por encima de nuestras diferencias, en el marco de la realidad económica global.
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