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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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21 Febrero 2019 03:33:00
Todo cambia
Hay una frase muy vieja, pero muy vigente y que fue declarada por el filósofo Heráclito de Éfeso: Lo único constante es el cambio. Nunca supo que su expresión traspasaría la barrera del tiempo y mantendría una vigencia casi inmortal. Su máxima está tan vigente y aplicable que en cualquier empresa y negocio existente se declara: La única constante es el cambio.

En esa dirección vemos hoy a un sector comercial y de servicios con avances vertiginosos, el cual aplica cambios tan dinámicos que apenas nos percatamos de ellos. Incluso nos mimetizamos en las modificaciones que se aplican porque nos adaptamos sin protestar a la dictadura de la permuta, pues a veces, y sólo a veces, así conviene.

Una tienda de membresía de color rojo ubicada al norte de la ciudad modificó su horario de atención al público al pasar de las 9:00 a las 21:00 horas, a las 10:00 hasta las 20:30 horas, es decir, hizo un ajuste a la baja de una hora 30 minutos o 90 minutos, sin ninguna explicación. Tras preguntar por el cambio de horario, se me explicó que es para ajustarse al horario que la tienda tiene en Estados Unidos, pero a los clientes no les preguntaron nada, actuaron de una manera dictatorial.

Otra tienda ubicada sobre el bulevar Nazario Ortiz Garza perdió la costumbre de atender a sus clientes de tiendas, comercios, restaurantes y diversos establecimientos de las 7:00 a las 9:00 horas.

Doña Lucha cambió su horario de servicio de 8:00 a 22:00 horas, mientras que unas tiendas que vienen de Chihuahua tienen horarios variables de cierre en sus diferentes unidades en la ciudad; ellos aplican el cambio y nosotros nos adaptamos, no observamos, no razonamos un poco, sólo seguimos la tendencia.

Estos mismos supermercados ya disponen de pocas frutas enteras en sus anaqueles porque toda la rebanan para evitar la fatiga de algunos clientes, pese a que la mayoría aún busca esos frutos completos.

Qué decir de los alimentos. Usted y yo hemos comprado comida en un supermercado ahorrando con ello tiempo y evitando ensuciar trastos, gastar gas y participar en el proceso de preparación de los alimentos.

Hoy una tienda de conveniencia es más que eso, es un espacio multiservicios en el que, a cambio de una breve comisión, usted puede hacer pagos de multas, depósitos a tarjetas, disponer de efectivo, hacer transferencias, comprar tiempo aire, depositar para el pasaje, pagar agua, luz, derechos vehiculares, comprar boletos de autobús y avión, e incluso café con pan. Y no nos damos cuenta.

Sin percatarnos, los supermercados y tiendas de conveniencia aplican los cambios a nuestra vida y como autómatas vemos la línea marcada y la seguimos. No preguntamos, no buscamos explicación, la comodidad nos invade y evita que nos demos cuenta de los cambios sutiles en los cuales nos meten sin percatarnos.

Es necesario razonar que cada tienda debe cumplir con su misión, pero como dijo Heráclito, lo único seguro es el cambio, pero nosotros la más de las veces ni por enterados.
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