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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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03 Julio 2019 03:00:00
Un día sin plástico
Hoy más que nunca -en la casa, la oficina, la tienda, en cualquier otra parte donde estemos- tenemos un material que es prácticamente omnipresente: el plástico. Así es, en sus más diversas formas, el plástico está presente en cada una de las actividades que realizamos cada día.

¿Ha pensado usted en pasar un día sin plástico, sin usar ese material hecho de materias sintéticas como el polietileno o el nylon? Prácticamente desde que nos levantamos estamos en contacto con él, entramos al baño y ahí están el cepillo de dientes, los envases del shampoo y el acondicionador o la envoltura del jabón. Asimismo, el instrumento con que nos tallamos el cuerpo ya no es una fibra natural, es sintético.

El papel sanitario llega a nosotros en una bolsa que desocupamos a la brevedad, pero su periodo de vida es corto y va a la basura. En la cocina, la leche está cubierta con una rosca de plástico y el refresco es una botella totalmente de plástico.

Ahora imagine o propóngase un día sin plástico: desde que se levanta, en el baño está el contenedor que necesita una bolsa de plástico, y en la oficina también es sintético el contenedor de papeles y la basura. Si compramos algún alimento, está envuelto en plástico; si adquirimos algo en el súper para llevar a casa, los productos están envasados en plástico. Sacamos la basura en bolas negras de plástico. En fin, en la casa el plástico tiene una innumerable cantidad de usos: para conservar los alimentos, protección física, climática y una gran variedad de tareas.

Pero ¿qué hacer si ya estamos acostumbrados al plástico? Vi un estudio acerca de que los países industrializados envían barcos con las bolsas de plástico usadas a países no desarrollados, donde 10% es reciclado, otro porcentaje es incinerado y el resto se deposita en el mar.

En Saltillo, algunos negocios ya no lo utilizan, otros dicen que están terminando las exigencias, otros que es muy caro el papel u otro tipo de material. Así que veo salir a los clientes con lo que compraron en las manos, en los brazos y donde pueden: bolsas de papel, de yute, arpilleras de henequén, lona o de telas muy caras, dicen los comerciantes.

El plástico es un producto con múltiples empleabilidades, pero pensemos un poco en un informe de Greenpeace en el que indica que cerca de 8 millones de toneladas de basura llegan cada año a los mares y se estima que entre ellas habría de 5 a 50 billones de fragmentos de plástico.

Además, lo que vemos en la superficie, en esas "islas de basura", es solo la punta del iceberg: se estima que de todo el plástico que llega al océano, 70% va al fondo marino, 15% se queda en la columna de agua y 15% en la superficie. Por no hablar de los microplásticos, esos fragmentos diminutos que no podemos ver y que acaban llegando, muchas veces, a nuestros platos.

Es entonces momento de replantear nuestro estilo de consumo. Ejercicios realizados en España muestran que dejar de usar plásticos y comprar los insumos a granel lleva la inversión determinada de tres a cuatro años.

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