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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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17 Noviembre 2019 04:05:00
Un México como el del siglo pasado
A los mexicanos nos ha costado mucho trabajo la construcción de un entramado institucional sólido. Ha sido un camino de avances y retrocesos que, a pesar de los pesares, alcanzó para garantizar que las transiciones políticas de las últimas tres décadas, a nivel municipal, estatal y federal, se llevaran en un ambiente de tranquilidad. La creciente violencia que vive México tiene un origen distinto al tema electoral, lo que no sucede en otros países de nuestra región.

Casi todo el siglo pasado México vivió una realidad diferente. El PRI era el partido hegemónico cuyo dominio permitía que la voluntad del Presidente en turno se hiciera sentir en cada rincón del territorio nacional. Era, como fue descrita en su momento, una “dictadura perfecta” que no necesitaba de contrapesos porque había sido creada para el ejercicio autoritario del poder.

Por supuesto que la injusticia prevalecía para las grandes mayorías que, sin embargo, apoyaban masivamente al Gobierno porque este, al mismo tiempo que creaba las condiciones que los mantenían sumidos en la pobreza, se presentaba ante ellos como su salvador otorgándoles dádivas y promesas como recompensa a su apoyo electoral. Algunas de las redes clientelares que se crearon el siglo pasado, todavía operan a favor del PRI, otras, se mudaron a su nuevo “salvador”.

La lucha por romper con la hegemonía y el autoritarismo del PRI pasó por la creación y/o fortalecimiento de ciertas instituciones que, aunque con sus defectos que como todo lo humano tienen, se convirtieron en un contrapeso real a la voluntad presidencial. El Banco de México es un gran ejemplo. La política monetaria del país dejó de depender de la voluntad del Gobierno en turno y es gracias a ello que la economía mexicana ha logrado resistir a las grabes turbulencias internacionales y a los enormes yerros de los últimos presidentes.

Sé que la autonomía del INE ha sido muy cuestionada, pero bajo el régimen de hegemonía priista jamás se habría reconocido un triunfo en las urnas de un partido de oposición. De manera similar, otras instituciones que han logrado consolidar su autonomía a pesar de las múltiples presiones a que han sido sometidas, han puesto su granito de arena en la conformación de un México más democrático y justo. Por supuesto, las desigualdades continúan y hay enormes problemas, como la inseguridad y la violencia, por ser resueltos. Pero negar los avances es, por lo menos, necio.

Hoy estamos siendo testigos de la colonización de las instituciones autónomas en la búsqueda de reinstalar un régimen hegemónico y autoritario como los del pasado. Y más que defender a los políticos en turno, deberíamos salir a la defensa de nuestra democracia. Ellos, los que ahora tienen el poder se van a ir; de una u otra forma su tiempo se va a acabar. Pero el país se queda y no podemos permitir que las nuevas generaciones encuentren un escenario similar al que encontramos nosotros. No existen las mejores dictaduras. Ya debimos aprender la lección de que el poder corrompe y el absoluto más. Amar a México es defender su vida institucional. Dejemos un mejor país y no uno igual al que hubo durante el siglo pasado.
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