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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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14 Julio 2019 03:00:00
Un Mundial sin campeón
Luego de que el americano Bobby Fischer saliera de escena y que el ruso Garry Kásparov se retirara de los tableros, se vivió una época de larga paz en el mundo del ajedrez. Los campeonatos mundiales se sucedieron uno tras otro sin mayores contratiempos y los últimos dos rayaron casi en lo aburrido por las numerosas tablas vividas. El año pasado, en el match entre Magnus Carlsen y Fabiano Caruana, todas las partidas terminaron en empate y el título se definió en juegos rápidos.

Este año parece que la polémica resurge, luego de que Magnus Carlsen declarara que podría no presentarse a refrendar su título mundial si acaso prevalecían las intenciones de los organizadores del Altibox Norway Chess, de postular a su natal Noruega como sede para dicho evento.

El campeón argumentó acerca de la “presión inhumana” que se vive al jugar en casa. Sobre todo ahora, gracias a las innovaciones tecnológicas, donde cada partida es seguida por millones de aficionados en directo alrededor de todo el mundo. Las declaraciones del noruego hubieran pasado por un simple desplante de diva, si no fuera porque asuntos de política y patrocinios estaban involucrados.

Kindred Group, compañía de juego en línea que posee más de 11 marcas, ofreció un acuerdo por 50 millones de coronas noruegas (más de 100 mdp) para fomentar el ajedrez en aquel país.

La disputa surgió porque las leyes noruegas prohíben que empresas privadas patrocinen asuntos federales y debía someterse a votación si se aceptaba o no tal subvención. Para algunos esta medida era inconstitucional e incluso los organizadores del Altibox Norway anunciaron que retirarían su candidatura para ser sede del Mundial si se aceptaba esta petición.

 Magnus vio esta medida como una posibilidad de salirse con la suya y financió un club ficticio regalando mil plazas a los primeros en registrarse, y él mismo se haría cargo de pagar las tasas de afiliación a la FIDE (la política se juega la misma en todas partes del mundo). A pesar de estos “intentos priístas”, las medidas de Magnus no surtieron efecto y el congreso rechazó con 132 votos por 44 a favor, el patrocinio de la discordia.

Vale mencionar que el predecesor en el trono mundial fue Viswanathan Anand, hasta que fue derrotado en 2013 en el match disputado en India, su país de origen. ¿Serán uno de los motivos que le hacen creer a Magnus en la cábala de no jugar en su propia patria?
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