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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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16 Enero 2020 04:07:00
Un nieto en Houston
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Toda familia debe tener libertad de decidir dónde quiere que nazca un hijo. Nadie puede cuestionar a José Ramón López Beltrán y a Carolyn Adams por haber decidido tener al suyo en un hospital de Houston, especialmente si consideramos que ella reside en esa ciudad.

Tener a un hijo en Estados Unidos otorga ventajas. Una de ellas es que el recién nacido tiene derecho a la nacionalidad estadunidense. Por eso tantas parejas mexicanas van a la Unión Americana a dar a luz. Por otra parte, ha sido común en el pasado que empresarios y políticos privilegiados vayan a Estados Unidos a recibir tratamiento médico. Nada nuevo hay en eso.

En redes sociales, sin embargo, el nacimiento en Houston del nieto del presidente López Obrador ha generado una fuerte controversia, quizá por las descalificaciones que el Mandatario hace cotidianamente de los “fifís” y porque un Presidente que no quiere salir al extranjero tiene hoy un nieto “gringo”.

Durante su campaña de 2018, López Obrador afirmó que quitaría a los funcionarios los seguros de gastos médicos privados y los obligaría a usar el IMSS, ISSSTE y el Seguro Popular, “para que vean lo que se siente”. Diseñar una política de salud o de prestaciones para funcionarios con el fin de que estos “vean lo que se siente” es, me parece, una equivocación, especialmente si el Jefe no predica con el ejemplo. Cuando López Obrador sufrió un infarto agudo al miocardio, en 2013, no acudió a un hospital público sino a Médica Sur, uno de los hospitales privados más caros del país.

Qué bueno que López Beltrán y López Obrador tengan los recursos para pagar hospitales privados. Solo ellos pueden decidir en qué gastar su dinero. No serán los primeros miembros de una familia presidencial en acudir a centros privados de salud en México o el extranjero. De la misma manera, el presidente López Obrador ha enviado a su hijo más pequeño, el único por el que él se hace responsable, a escuelas y hospitales privados. Es positivo también que tenga el dinero para hacerlo.

Para millones de mexicanos, sin embargo, los hospitales de Houston o Médica Sur no son siquiera una posibilidad. Para los más pobres el Seguro Popular había sido la única opción. No hay duda de que el servicio tenía muchas deficiencias, pero echar a la basura lo construido, y utilizar el fondo de protección para gastos catastróficos para financiar egresos corrientes, no resuelve los problemas, sino que los agrava.

Ningún sistema de salud en el mundo es perfecto. Canadá tiene, como lo ha señalado el propio López Obrador, un sistema de salud ejemplar, pero muchos canadienses cruzan la frontera a Estados Unidos para evitar las esperas por servicios médicos. Algunos norteamericanos vienen a México por tratamientos porque en nuestro país las intervenciones son más baratas y los médicos son de calidad. También algunos mexicanos, los ricos, prefieren ir a Estados Unidos a recibir procedimientos médicos, aunque los servicios sean mucho más caros. La libertad de decidir es maravillosa.

No es responsabilidad del Presidente decirle a su hijo dónde debe nacer un nuevo niño. Lo que sí le compete es tomar medidas para que los servicios públicos de salud en México sean mejores. En este momento, la desaparición del Seguro Popular parece un paso atrás. El Presidente y sus funcionarios prometen que el servicio mejorará con el Insabi. Hasta este momento no hay indicios de que esto vaya a ocurrir.


Outsourcing

El Gobierno no ha tenido la capacidad para enfrentar al crimen organizado. Quizá por eso ha decidido convertir por decreto a las empresas de outsourcing “ilegal” en miembros del crimen organizado y a las firmas que contraten sus servicios en riesgos para la seguridad nacional. El Gobierno los despoja así de garantías y derechos. El verdadero crimen organizado ríe.

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