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Columnista Político

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09 Enero 2011 05:00:21
Un peligro para Coahuila
El Partido Acción Nacional desarrolla en Coahuila una estrategia política encaminada a perder las elecciones estatales que se realizarán el 3 de julio próximo.

La dirigencia de ese organismo político, que encabeza el diputado local Carlos Ulises Orta Canales, sabe que la intención electoral no se encuentra a su favor, y aunque faltan seis meses para los comicios, la desventaja frente al Partido Revolucionario Institucional es tan extensa, que le resultaría imposible igualarlo.

Sin embargo, el PAN no quiere llegar al 3 de julio y ser derrotado en buena lid en las urnas. Tiene que justificar su fracaso electoral ante sus partidarios, sus patrocinadores y también hacia el líder moral del albiazul en el país, el presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Por eso, con el pretexto de las precampañas electorales para elegir candidato a la Gubernatura, el PAN está incurriendo en medidas violatorias a diferentes legislaciones, en un afán de provocar la queja pública y la denuncia en tribunales de sus adversarios.

Los dirigentes panistas saben que con ello recibirá castigos que podrían ir desde la aplicación de multas hasta la cancelación de candidaturas, pero están resueltos a mantener la táctica para culpar a sus enemigos de las decisiones erróneas que los llevaron al fracaso electoral.

Pero además de realizar actos anticipados de campaña, difundir su imagen de manera abierta y no en el universo de electores que le corresponde, el próximo candidato del PAN al gobierno estatal, José Guillermo Anaya Llamas, está echando mano de su amigo Antonio Solá.

Se trata de un español que se decidió naturalizar mexicano al encontrar en este país un nicho importante para realizar, sin limitaciones, lo que mejor sabe hacer: campañas políticas negras.

Solá se encuentra instalado en Coahuila. Está a cargo de la estrategia de imagen pública de Anaya, con quien dijo tener una relación amistosa de hace mucho tiempo.

PRIMERA LLAMADA… PRIMERA… A medio año de la elección de gobernador, el priísta Rubén Moreira Valdez lleva una ventaja de cinco a uno frente al más avanzado aspirante de Acción Nacional, el senador con licencia Guillermo Anaya Llamas.

En la intención del voto, Moreira tiene 65.9% de las menciones y su principal adversario alcanza el 13.9 (Zócalo 22/12/10), es decir, 52 puntos menos, y para eliminar esa diferencia sería necesario al menos un par de años y propuestas convincentes, que al recibirlas, la población entregará su confianza y la promesa de voto.

Pero lo que el PAN sí tiene a su favor en este momento es la falta de carácter e indecisión del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de la entidad para aplicar la ley.

Los consejeros del IEPC están conscientes de que en la precampaña panista se ha estado violentando la ley, pero por razones inexplicables han decidido no intervenir.

La tibieza del árbitro en la disputa electoral pone en riesgo el proceso que recién inició, pues el resto de los partidos políticos sabrán que ningún castigo se les aplicará por no respetar acuerdos ni conceptos legales.

Los primeros reclamos en contra del IEPC, que preside Leopoldo Lara Escalante, han surgido del PRI, pero una vez que se acomoden en las alianzas electorales que preparan el resto de los organismos partidistas presentarán su andanada de quejas.

SEGUNDA LLAMADA… SEGUNDA… En el PAN saben que están violando la ley, pero a sus líderes les gusta más la idea de que a Guillermo Anaya le cancelen la candidatura por violaciones a la legislación electoral y a los acuerdos del árbitro en la contienda, a ser desplazados en las urnas.

La precampaña del principal aspirante del PAN a la Gubernatura se debe sujetar al grupo de personas que lo elegirán, es decir, a unos 5 mil militantes distribuidos en los 38 municipios de la entidad.

La promoción de Anaya se debe limitar por ahora a ese grupo de electores, ya sea a través de una o de múltiples reuniones, pero no con la difusión de anuncios en medios electrónicos ni distribuyendo trípticos en los cruceros de las principales ciudades.

En el 2009 el PRI decidió dejar en sus delegados y consejeros la decisión respecto a quiénes serían los candidatos a diputados locales y los aspirantes limitaron su campaña a ese universo de personas.

La cosa no tendría por qué ser diferente ahora en el PAN, pero como ya se dijo, ese partido está provocando la impugnación y el castigo de los tribunales para tener motivos de reproche, tanto al PRI como a la administración estatal.

TERCERA LLAMADA… PRINCIPIAMOS… La frase “Un peligro para México” saturó los espacios en radio y televisión y las páginas de periódicos y revistas a lo largo de 2006. La intención de su creador era que al escuchar o ver la frase los electores la relacionaran con el candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador.

La estrategia funcionó y en poco tiempo la popularidad y aceptación del tabasqueño entre los electores se desplomó para beneficio del abanderado panista Felipe Calderón Hinojosa.

En campaña, Calderón y el PAN contrataron los servicios de Antonio Solá, un experto en imagen política que basa sus estrategias en la desacreditación de los oponentes, en denostarlos, en el insulto y en emprender campañas negras en su contra.

En cada campaña Solá no pretende que su cliente gane terreno entre los electores, sino restar la fuerza, arraigo y penetración de sus adversarios a través de estrategias como la de 2006.

Para los comicios presidenciales de 2009 en El Salvador, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), donde se agrupan los partidos políticos conservadores de aquel país, llevó como su candidato presidencial al derechista Rodrigo Ávila y a Solá como su estratega electoral.

El periodista Mauricio Funes Cartagena, abanderado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, recibió entonces la embestida mediática de Solá, quien repitió la estrategia que tres años antes le dio resultados en México.

“Funes, un peligro para el Salvador”, “Ávila, candidato del empleo”, fueron las expresiones que marcaron el eje principal de la campaña mediática diseñada por el también estratega del derechista Partido Popular español.

Pero a diferencia de López Obrador, el salvadoreño no perdió la cabeza, enfrentó el problema de manera inteligente y encontró la forma de responder y aclarar cabalmente cada punto de la guerra sucia que se montó en su contra, lo cual le permitió ganar los comicios y asumir al frente de la Presidencia.

Solá se estableció en Coahuila. Sabe que la fuerza electoral de su amigo Guillermo Anaya no es suficiente para llegar con éxito a los comicios, por lo que no resultaría extraño que en breve empiecen a aparecer en la entidad los primeros disparos de una guerra sucia orquestada por un español, a quien el gobierno de Felipe Calderón facilitó el proceso de naturalización como mexicano para evadir la prohibición constitucional respecto a que los extranjeros intervengan en asuntos políticos del país.
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