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Inés Sáinz
Inés Sáinz
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05 Enero 2010 04:04:33
Un sistema incierto genera desconcierto
Envuelto en la polémica, el Interliga es una pesadilla para la mayoría de los equipos participantes, en la que las lesiones están al orden del día

Mucho se ha hablado de la famosa Interliga, que si es un error, un acierto, una pérdida de tiempo, un negocio de pocos... La realidad es que, a mi manera de ver, fue en su momento una solución a un problema económico con el que todos los dueños de clubes estuvieron de acuerdo, pero como muchas veces ocurre, la práctica nos ha demostrado que no es lo que se esperaba, nuestro escenario cambió y así como en ese momento se tomó la decisión correcta, así ahora deberían también de tomarse las medidas pertinentes para enderezar nuevamente el camino.

Resulta que el Interliga se ha convertido en una pesadilla para la mayoría de los equipos que tienen la “suerte” de formar parte de ella, y si hablamos de lo que significa para los jugadores también entramos en un punto complicado. Los jugadores de jerarquía anímicamente no están en su mejor momento, los obliga a acortar sus ya de por sí cortas vacaciones, a separarse de sus familias en días especialmente importantes y a encontrarse en un ambiente poco conveniente profesionalmente. Hay reclamos recurrentes cada año, el problema de las canchas en mal estado es más grave y descarado, y las explicaciones dadas carecen de argumentos contundentes.

Por el contrario, creo que puede ser una gran oportunidad para todos aquellos jóvenes que buscan acumular minutos y que en una temporada regular difícilmente encuentran oportunidades. Sin embargo, ahí nos encontramos con otro problema: los tratos con los organizadores conlleva el compromiso de tener jugadores de renombre para que pueda generar una taquilla atractiva al igual que un rating aceptable, lo que nos descarta la posibilidad de que se convirtiera en un buen torneo juvenil. Aunque se ha comprobado que en el último par de años el interés de nuestros paisanos en este torneo, así como del televidente en general va en franca decadencia.

Además el Interliga tampoco cuenta con la cualidad de poder ser una pretemporada de calidad, ya que los partidos no son amistosos, finalmente se están jugando un boleto y medio para formar parte de la Libertadores, así que por donde se vea está destinado a verse envuelto en polémica, malestar, y si a eso le sumamos las estadísticas de costosas lesiones como la de Cardozo (fractura de costillas), Oswaldo Sánchez (luxación del hombro izquierdo), Everaldo Barbosa (convulsiones a causa de un codazo en el rostro), César Chelito Delgado (esguince de tobillo) y Federico Insúa (se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda), por mencionar algunos, vemos que el costo beneficio ha quedado sin equilibrio, y obligaría a reflexionar en la forma en que se lleva a cabo. ¿De verdad vale la pena el insistir en la necedad del Interliga, o más valdría buscar otro sistema de calificación a la Libertadores? Creo que la respuesta es obvia, ya que un sistema incierto genera desconcierto.

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