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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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19 Septiembre 2019 04:03:00
Un texto seminal
El primer estudio serio sobre este triste fenómeno, hoy en expansión, lo estudié en la carrera hace más de medio siglo:
https://www.thoughtco.com/study-of-suicide-by-emile-durkheim-3026758

“Le Suicide, del sociólogo fundador Émile Durkheim, es un texto clásico en sociología que se enseña ampliamente a los estudiantes de sicología. Publicado en 1897, el libro fue el primero en presentar un estudio sociológico del suicidio, y su conclusión de que el suicidio puede tener orígenes en causas sociales en lugar de solo ser debido al temperamento individual, fue innovador en ese momento. Durkheim concluyó que cuanto más socialmente se integre y conecte una persona, es menos probable que se suicide. A medida que disminuye la integración social, las personas tienen más probabilidades de suicidarse.

El libro ofrece un examen de cómo las tasas de suicidio en ese momento diferían según la religión. Específicamente, Durkheim analizó las diferencias entre protestantes y católicos. Encontró una menor tasa de suicidios entre los católicos, y teorizó que esto se debía a formas más fuertes de control social y cohesión entre ellos que entre los protestantes.

DEMOGRAFÍA
“Durkheim descubrió que el suicidio era menos común entre las mujeres que entre los hombres, más común entre las personas solteras que entre los que tienen una relación sentimental y menos común entre los que tienen hijos. Además, descubrió que los soldados se suicidan con más frecuencia que los civiles y, curiosamente, las tasas de suicidio son más altas durante el tiempo de paz que durante las guerras. Basado en sus datos obtenidos, Durkheim argumentó que el suicidio puede ser el resultado no solo de factores sicológicos o emocionales, sino también de factores sociales. Durkheim razonó que la integración social, en particular, es un factor. Cuanto más socialmente integrada esté una persona, conectada a la sociedad, poseyendo un sentimiento de pertenencia general y un sentido de que la vida tiene sentido dentro del contexto social, es menos probable que se suicide. A medida que disminuye la integración social, las personas tienen más probabilidades de suicidarse.

TIPOLOGÍA
“Durkheim desarrolló una tipología teórica del suicidio para explicar los diferentes efectos de los factores sociales y cómo podrían conducir al suicidio:

1. El suicidio anómico es una respuesta extrema de una persona que experimenta anomia, una sensación de desconexión de la sociedad y un sentimiento de no pertenencia como resultado de una cohesión social debilitada. La anomia ocurre durante periodos de agitación social, económica o política grave, que resultan en cambios rápidos y extremos en la sociedad y la vida cotidiana. En tales circunstancias, una persona puede sentirse tan confundida y desconectada que elige suicidarse.

2. El suicidio altruista es a menudo el resultado de una regulación excesiva de los individuos por parte de las fuerzas sociales, de modo que una persona puede ser movida para suicidarse en beneficio de una causa o para la sociedad en general. Un ejemplo es alguien que se suicida por una causa religiosa o política, como los infames pilotos japoneses kamikaze de la Segunda Guerra Mundial. En tales circunstancias sociales, las personas están tan fuertemente integradas en las expectativas sociales y en la sociedad misma que se suicidarán en un esfuerzo por lograr objetivos colectivos.

3. El suicidio egoísta es una respuesta profunda ejecutada por personas que se sienten totalmente separadas de la sociedad. Normalmente, las personas se integran en la sociedad mediante roles de trabajo, vínculos con la familia y la comunidad, y otros lazos sociales. Cuando estos vínculos se debilitan por la jubilación o la pérdida de familiares y amigos, aumenta la probabilidad de suicidio egoísta. Las personas mayores, que sufren estas pérdidas más profundamente, son muy susceptibles al suicidio egoísta.

4. El suicidio fatalista ocurre bajo condiciones de extrema regulación social que resulta en condiciones opresivas y una negación del yo y de la agencia. En tal situación, una persona puede elegir morir en lugar de continuar soportando las condiciones opresivas, como el caso de suicidio entre prisioneros”.
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