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Inés Sáinz
Inés Sáinz
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29 Diciembre 2009 04:14:52
Una decisión que no deja escapatoria
Jim Caldwell, coach de los potros de indianapolis, decidió tirar por la borda el invicto de su equipo y sin duda lo pagará en los playoffs

El domingo fuimos testigos de cómo una decisión mal tomada puede echar por la borda el trabajo de todo un equipo durante una temporada completa: me refiero a lo ocurrido con Los Potros de Indianapolis en la NFL, tras perder 29 a 15 con los Jets de Nueva York.

Creo que todos nos preguntamos cómo es que su entrenador —Jim Caldwell— prefirió “descansar” a sus titulares incluyendo a su quarterback, el legendario Peyton Manning a partir del tercer cuarto y dejar en las manos de suplentes lo logrado en 14 1/2 partidos (ya que dejaron el partido ante los neoyorquinos con ventaja en el marcador).

Y si bien es cierto que no se jugaban en cuestión de calificación absolutamente nada, también es verdad que habían trabajado arduamente para hacer historia, una oportunidad de quedar invictos que quizá no se les vuelva a presentar.

No es lo mismo llegar a estas alturas de la temporada con un 13-1 que con 14-0. En la primera, la decisión que tomó el coach hubiera sido la correcta; en la segunda se corren muchos mas riesgos, no sólo el perder lo invicto, sino que el aspecto anímico de los jugadores también puede dar un giro de 360 grados, y lo que todo era positivismo hoy se ve envuelto en malestar y polémica.

La cara desencajada de Peyton Manning durante la conferencia de prensa lo decía todo, y aunque con esa diplomacia que lo caracteriza explicaba que son decisiones que se toman y que no se sabe qué puede ocurrir después, cuando le preguntaron el porqué no había jugado él la segunda mitad para cuidar su temporada invicta, simplemente contestó que eso era algo que él no podía responder.

Y lo entiendo perfectamente, pues quién se puede explicar que al ver tal magnitud de errores no se haya reconsiderado y hacer que los titulares volvieran al campo cuando aún no estaba todo perdido. Me acuerdo de su cara cada vez que el marcador se incrementaba en favor de los Jets, como sus ojos mostraban desconcierto, desilusión, tristeza.

Y es que la pregunta obligada al coach es: ¿Hasta qué punto valía la pena realizar tan costoso intercambio? Por un lado descansar a sus jugadores y evitar el posible riesgo de lesiones y por el otro poner en riesgo la temporada invicta y junto con ello tirar por la borda un estado anímico insuperable.

¿Qué vale más? Que ninguno de sus titulares haya salido con muestras de cansancio o en el peor de los casos lastimado, o llegar a playoffs con la motivación de saber que están haciendo historia y que prácticamente se convierten en jugadores invencibles, que cada punto, cada pase, cada tacleada, cada recepción cuenta para alcanzar un sueño más sublime que el de simplemente ganar; más aún cuando la base de este equipo ya supo lo que es levantar el trofeo Vince Lombardi al final de la campaña, pues vale la pena recordar que los Potros de Manning conquistaron el Super Bowl XLI al derrotar a los Osos de Chicago hace casi tres años (en 2007).

Seguramente veremos al coach Caldwell asediado por la prensa en estos días, cuestionando su decisión. Con suerte pudo pensar un poco ayer para saber qué explicaciones o justificaciones dará el día de hoy. Creo que si quiere darle un buen ejemplo a sus jugadores, debería salir a ofrecer disculpas, aceptar su error y decirle a su equipo que no fueron ellos, fue él quien dejó ir una posible temporada histórica para la franquicia de Indianapolis.

Para todos una pésima decisión no tiene escapatoria; si pierden en playoffs se le culpará por ello y si llegarán a ganar el Super Bowl las críticas a esta terrible decisión tampoco cesarán.

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