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Edith González
Edith González
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26 Febrero 2009 04:19:10
Una mirada a la botánica y al estudio
Así es, dentro de Ciudad Universitaria, se encuentra el Jardín Botánico de la UNAM, barata y excelente opción de entretenimiento, sobre todo, hoy día.

El jardín abre sus brazos para que se divierta aprendiendo en sus tres secciones: una de plantas, cuyo origen es el desierto mexicano; la segunda de plantas medicinales; y la última, un invernadero que aprovecha adecuadamente el ambiente pedregoso de la zona para transportarnos a un ambiente tropical.

Afición por las plantas o el simple gusto por aprender son actividades que puede desarrollar asistiendo a los cursos, talleres, exposiciones, ciclos de conferencias, pláticas, visitas guiadas y en la tienda del Jardín Botánico, cuyo objetivo es facilitar y fomentar la investigación de la botánica, colaborar en la enseñanza y divulgación de la biología, así como la conservación del medio ambiente.

Por fortuna, el Jardín Botánico de la UNAM no olvida a nuestros hijos, fomenta en ellos el cariño y el conocimiento de las plantas a través de cursos recreativos en sus invernaderos, e inclusive sobre el arte de la horticultura. Además, atrévase un momento de su vida a respirar sin contaminación y a proseguir con la tradición prehispánica de contar con esplendorosos jardines botánicos. Tenemos noticia del que construyó Moctezuma II en Oaxtepec y el de Netzahualcóyotl en Texcoco, ambos maravillaron a los conquistadores por la observación, conocimiento y clasificación que de las plantas se tenía.

Faustino Miranda y Efrén del Pozo fundaron dicho jardín en 1959. La primera mujer del país titulada en Biología, discípula de Isaac Ochoterena, Helia Bravo Hollis (1901-2001) entusiasta investigadora, cofundadora de este lugar y su directora en los 60, dio un gran impulso a sus colecciones.

Palabras que la resumen, pronunciadas por ella a los 98 años ante el presidente Ernesto Zedillo: “Cuando comencé a estudiar las cactáceas era una joven de 18 años, así que podía yo subir y bajar por los cerros, y por eso conozco la Barranca de Metztitlán. La veo, es una barranca preciosa, magnífica, preciosa por sus cactáceas y son todas autóctonas.

“No existen en ningún lugar del mundo otras cactáceas, otras biznagas, otros arbustitos iguales a los de México. Estas plantas son propias de este país, de esta región especial, de Metztitlán. Por eso debemos respetarlas y debemos de ayudar a que se propaguen en lugar de que se destruyan.

“Señor presidente, necesitamos enseñar a todas las personas de esta preciosa región, a que aprendan a cultivar las cactáceas, les dé semillas, con el propósito de que los comerciantes que vienen avorazados a arrancar las plantas, encuentren en el campo a las gentes de aquí que las saben cultivar y se las compren a ellos…”.

Esta sabia mujer —galardonada por el principado de Mónaco, la UNAM y el gobierno federal— publicó dos libros: Las cactáceas de Mesoamérica y Las cactáceas de México.

Una forma de evitar que los jóvenes estudien licenciaturas saturadas, es fomentar en ellos otros conocimientos, abrirles el apetito por la investigación. Aprovechemos la oportunidad, vayamos con nuestros infantes y de paso que sirva para integrarnos con la familia.

Un breve parpadeo: De vergüenza es el hecho de que los legisladores se otorguen millonarios recursos económicos pretextando el fin de su gestión; ya nos saquearon, siguen saqueándonos ¿Para eso quieren nuestro voto?
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