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Voces de la Región
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Zócalo se preocupa por tener a sus lectores al tanto de la economía y cómo afecta sus finanzas, por lo que este espacio es una ventana dedicada a economistas locales para expresar sus puntos de vista sobre la economía estatal, nacional e internacional. Asimismo opinan sobre sucesos financieros e indicadores de interés general como la inflación, los precios del petróleo y la paridad peso-dólar, entre otros.

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11 Abril 2016 04:00:15
Valor y precios
La cuestión de cómo se determina el precio o el valor de las cosas ha sido un debate de siglos que prácticamente inicia con la misma existencia del ser humano.

En la antigua Grecia, Platón y Aristóteles tocaron de manera muy superficial el tema, aun cuando en ese entonces la Economía ni siquiera existía como disciplina de estudio.

Distinguían entre el valor de uso -aquel basado en la percepción propia o en la utilidad personal que ese bien reportaba- y el valor de intercambio -aquel al cual dicho bien era aceptado como medio de intercambio.

A principios del siglo 19, David Ricardo, un corredor de bolsa británico, y Carlos Marx, cada quien por su parte, desarrollaron una nueva concepción del valor de las cosas, basados en la famosa teoría del valor-trabajo.

Marx, principal exponente de esta tesis, afirmaba que el valor de las cosas viene determinado por la fuerza de trabajo, ya que ésta se encarga de integrar en un producto final todos los insumos que por separado no gozan de un valor tan elevado como lo tienen ya transformados en un producto final.

A partir de esta premisa, Marx desarrolló su famosa doctrina de lucha de clases, al sostener que al ser los trabajadores quienes le dan el valor al producto y no ser remunerados por dicha plusvalía que generan al apropiársela el capitalista, aquellos se levantarán en lucha para instaurar un modelo de producción socialista.

Los últimos 30 años del siglo 19 darían un giro importante. Tres hombres de diferentes países y sin ninguna conexión aparente entre sí, serían los encargados de tirar la teoría del valor-trabajo de Ricardo y Marx.

León Walras, en Francia; Carl Menger, en Alemania y William Stanley Jevons, en Inglaterra, conformaron con el paso del tiempo la famosa escuela marginalista, que defendía que el valor de las cosas no estaba en función del pasado (las horas hombre incorporadas en la producción de un bien), sino del futuro (la utilidad
que las personas le asignan a ese bien para satisfacer una determinada necesidad).

Con esta concepción de ideas, el enfoque pasaba del lado de la oferta como estaba anteriormente, al lado de la demanda.

En 1890, en su obra Principios de Economía, el británico Alfred Marshall, uno de los economistas más grandes de todos los tiempos, defendía que el precio (valor de intercambio) era determinado tanto por la oferta (costos de producción, teoría del valor trabajo) como por la demanda (utilidad que le proporciona al
consumidor).

A través de una sencilla, pero reveladora analogía, explicaba que así como las dos hojas de una tijera cortan un papel sin que una de ellas pudiera hacer tal tarea por sí sola, en forma similar los precios son determinados tanto por la oferta como por la demanda.

Marshall incluso fue más allá, al sostener que mientras en el corto plazo el elemento que más peso tiene sobre el precio es la demanda, en el largo plazo es la oferta la que ejerce más influencia, una vez que es capaz de ajustarse y reaccionar ante cambios en la demanda.

El debate y la ignorancia sobre el funcionamiento del mecanismo de precios y sus bondades siguen presentes en nuestros días. Las críticas contra las tarifas dinámicas de Uber y las regulaciones que propone el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México son una clara muestra de ello.
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