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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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05 Diciembre 2019 04:07:00
Villa Unión: lecciones
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El sangriento ataque a la cabecera municipal de Villa Unión perpetrado por miembros de un cartel de la droga deja varias lecciones, las cuales se están tomando en cuenta.

1.- El territorio de Coahuila, como es bien sabido, se encuentra en una región del país donde la violencia ha instalado su imperio. Dos entidades colindantes con la nuestra, Chihuahua y Nuevo León, enfrentan muy serios problemas de inseguridad y son, según todo lo indica, campo de batalla de grupos de delincuentes dispuestos a hacerse del control del territorio. En Tamaulipas, separado de Coahuila por la estrecha franja de Colombia, los focos rojos de la seguridad se mantienen encendidos desde hace décadas.

Lo anterior obliga a no bajar la guardia y reforzar, como se está haciendo, los operativos de seguridad, entre los cuales, anunció el gobernador Miguel Riquelme Solís, está la construcción de tres bases para el Ejército y la Guardia Civil en el área de Villa Unión.
2.- La escasa población de la cabecera municipal atacada por los delincuentes, que muchos consideran una “plaza” poco rentable para los negocios ilícitos, como el narcotráfico y otros delitos, indica que ningún lugar está a salvo de los cárteles.

3.- La heroica actuación –no se me ocurre otro adjetivo– de los policías municipales y estatales que repelieron a los agresores, señala la necesidad de reforzar y apoyar a los cuerpos de seguridad de todos los niveles. Los policías de Villa Unión y los estatales son un ejemplo del cumplimiento del deber hasta las últimas consecuencias, y se hacen merecedores de un reconocimiento permanente de parte de todos los coahuilenses, especialmente aquellos que en la larga refriega y en franca desventaja perdieron la vida.

4.- Aunque en un acto de justicia, durante su acostumbrada rueda de prensa de las mañanas el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció el trabajo que en materia de seguridad ha realizado y realiza el gobernador Riquelme Solís, lo ocurrido debe ser tomado en cuenta para el ya urgente rediseño de las estrategias del Gobierno federal en la lucha contra la delincuencia organizada. Los abrazos en lugar de balazos, los guácala y los regaños de las mamás y las abuelitas de los delincuentes han sido, incluso retóricamente, un rotundo fracaso. Las estadísticas lo confirman todos los días. Mientras el presidente insiste en su postura de no combatir –hacer la guerra, según sus palabras– a la delincuencia organizada, lo sucedido en Villa Unión, y antes en Culiacán, demuestra que los delincuentes sí están en pie de guerra, resultando contraproducente mostrar la bandera blanca de la paz cuando los contrarios responden a balazos a esas invitaciones.

5.- Se ha dicho ya, pero no es ocioso insistir en ello. La inmediata reacción del gobernador Riquelme Solís ante la emergencia, trasladándose a Villa Unión apenas terminado el acto de entrega de su segundo informe en el Congreso local, demostró la disposición de las autoridades estatales, con él a la cabeza, de enfrentar las situaciones críticas y de tomar de inmediato las decisiones que se hacen necesarias en esas circunstancias.

La presencia del gobernante en Villa Unión cuando todavía estaba en el ambiente el olor a pólvora, tuvo, sin lugar a dudas, un efecto positivo en el ánimo de la mayoría de los coahuilenses, que sin soslayar la dimensión de la tragedia no se sienten angustiosamente indefensos, como pasó cerca de Villa Unión, en Allende, aquel 18 de marzo de 2011.
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