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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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06 Enero 2019 04:02:00
Winterreise, Schubert
Es febrero de 1827. El frío arrecia contra el espíritu atribulado y enfermizo de Franz Schubert. Es en este mes que conoce la poesía de Wilhem Müller que habrá de inspirarlo, o quizá sea mejor decir empujar. Sí, el viaje de invierno de Müller lo empuja a componer uno de los ciclos de lied más memorables en la historia del género, si no es el que más. Una síntesis del personaje romántico por antonomasia. Pero no el único. Recordamos también el Wherter y el corazón se nos oprime.

Un mes después que Franz Schubert conociera estos versos acaece la muerte de Beethoven y con ella la desesperanza del músico ante la inminencia de la muerte. Los 24 Lieder que componen el ciclo fueron prácticamente puestos en le mismo orden que el poeta Müller los publicó. Es mi mejor ciclo, llega a decir Schubert frente a sus amigos que lo miran con tristeza y dolor.

La música los ha tocado, pero más el ver que Schubert es el fiel reflejo de lo que canta. La enfermedad se apodera de su cuerpo y su ánimo y sabe que no hay marcha atrás.

En este ciclo podemos apreciar el carácter romántico de manera directa, sin maquillajes, nos lo recuerdan las melodías incisivas de algunos de los lieder. Las melodías se vuelven crudas y monótonas en ocasiones, casi obsesivas, acompañadas por un piano no menos obstinado.

La poesía nos cautiva con cada audición que hacemos; la música nos sorprende con cada repetición que escuchamos.

Porque el ciclo es así, requiere que lo experimentemos y nos adentremos en él una y otra vez. No es suficiente sentarse y dejarse llevar. Nos demanda atención, nos demanda sufrir con el personaje que camina su duro invierno y nosotros con él.

Como un paisaje de Caspar Dietrich, la desolación del amor no correspondió y el espíritu atribulado se concierten en paisajes solitarios, en helados y derrumbados paisajes.

Es un viaje al interior de uno mismo, al invierno que vive nuestro espíritu y el del personaje.

La empatía que despierta en nosotros el poeta nos obliga a sufrir juntamente con él. Las tonalidades menores y mayores se suceden como ese caminar complicado entre los paisajes que recorremos.

Pero no todo es sufrimiento, el invierno es una época que también anuncia el renacimiento, la primavera esta por llegar y la esperanza se anuncia lenta, pero certeramente.

Un ciclo para personas que se atrevan a dejar la comodidad, para amantes de la música que están decididos a escuchar una y otra vez para descubrir las sutilezas que demuestran la genialidad de este compositor, más allá de las sensiblerías que pudieran sorprender a la gente despistada.


No hay nada banal en la obra. ¿Pero qué versión escuchar entre las tantas que podemos encontrar? Sin duda la la Dietrich Fischer-Dieskau por la profundidad de su interpretación que va más allá de lo epidérmico, por la belleza de su voz, por la leyenda cuyo talento y grandeza para cantar el ciclo schubertiano está fuera de discusión. En kareol.com pueden encontrar la traducción.

Qué lo disfruten.

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