×
Aracely Rodríguez Guardiola
Aracely Rodríguez Guardiola
ver +

" Comentar Imprimir
12 Septiembre 2020 05:16:00
Y ¿DE A CÓMO NOS TOCA?
Escuchar Nota
Cada año, durante los primeros días del mes de septiembre, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) debe entregar a la Cámara de Diputados el presupuesto de egresos de la federación. Este documento, que es uno de los más importantes de la vida pública del país, básicamente nos dice cuánto se proyecta recabar el próximo año por parte del gobierno federal, cómo se planea distribuir ese recurso y debe ser analizado y modificado a fin de ser aprobado antes del 15 de noviembre.

Vámonos por partes, para poder saber primero de cuánto vamos a disponer, se tiene que proyectar cuánto se generará a partir de cuatro rubros principales: impuestos, derechos, productos, aprovechamientos. Los impuestos están muy ligados al crecimiento económico del país. El impuesto sobre la renta y el impuesto al valor agregado, principales fuentes de ingreso en este rubro, dependen de una mayor base de empleo formal, generación de riqueza y mayor consumo por parte de la sociedad. Los ingresos petroleros son otra fuente que para nuestro país ha sido históricamente muy importante, aun y cuando cada vez se depende menos de ellos, y dependen del precio de la mezcla mexicana del petróleo de exportación.

Una vez que ya sabemos (o pretendemos saber), de cuánto vamos a disponer, se tiene que proponer como se van a distribuir esos recursos. Una parte del pastel no se puede repartir, la que se conoce como gasto no programable, pues está destinada al cumplimiento de obligaciones determinadas por la ley como la deuda pública o las participaciones destinadas a los estados, CDMX y municipios. La otra parte del pastel, la que si se puede repartir, se conoce como gasto programable y se destina, entre otras cosas, a la educación, salud, carreteras, o proyectos que la presidencia en turno defina como prioritarios en su gobierno.

Aquí es donde empieza lo interesante, la SHCP está proyectando una tasa de crecimiento para nuestro país del 4.6%, aún y cuando en este 2020 decrecimos como nunca en la historia, nuestras autoridades hacendarias proyectan que el próximo año no solo vamos a crecer, vamos a crecer y mucho. Por otro lado, se proyecta un precio de la mezcla petrolera muy optimista cuando para todos es claro que los hidrocarburos a nivel internacional van perdiendo cada vez más su valor; no olvidemos que este año llegó a tener valores negativos, algo que jamás había sucedido.

Por otro lado, el gasto programable se está destinando básicamente a los “programas y proyectos estrella” del presidente: el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto ubicado en Santa Lucía y los programas de bienestar.

El Secretario de Hacienda afirma que este presupuesto está pensado en combatir las dos crisis: la sanitaria y la económica, pero al analizarlo más a fondo nos damos cuenta que en realidad se ve muy complicado que eso llegue a pasar.

Por una parte se proyecta un pastel más grande del que en realidad vamos a tener, espero equivocarme pero veo muy, muy, muy difícil que lleguemos a un crecimiento como el proyectado dadas las condiciones actuales que vivimos. Por lo tanto, vamos a tener menos que repartir.

Por otro lado, uno esperaría que el gasto programable incentivara la economía y fortaleciera al sector salud, desafortunadamente no es así. Los proyectos del presidente no apoyan en el corto plazo a la industria o a las Mpymes, no generan certeza a los inversionistas, no fortalecen la infraestructura productiva ni de manera suficiente al sector salud, básicamente funcionan como una aspirina para aliviar las necesidades inmediatas de las clases más desprotegidas, sin pensar en su desarrollo productivo a mediano y largo plazo, y para tres proyectos que no se sienten prioritarios ante la situación actual que vivimos. Uno pensaría que esos recursos, particularmente Dos Bocas y el Tren Maya estarían mucho mejor destinados en mejorar las condiciones del personal de salud o apoyos productivos para las pequeñas empresas, por dar algunos ejemplos.

Así que si a usted le pareció que el 2020 fue difícil, agárrese, la situación no estará mucho mejor en 2021, una vez más lo digo, espero estar equivocada, pero el cielo no se ve muy despejado en el horizonte.
Imprimir
COMENTARIOS