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Dan T
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22 Agosto 2019 03:50:00
¿Y si vendemos Ecatepec?
Nadie en el mundo sabe cómo diablos funciona el cerebro de Donald Trump. De hecho, nadie podría decir que realmente funciona. Y según lo que se dice en Washington, en realidad, no hay prueba alguna de que Trump tenga cerebro. Pero a pesar de eso sigue siendo el Presidente de Estados Unidos y nos tiene con el Jesús, el María, el José y el San Judas en la boca. Su última ocurrencia -que nomás nadie entiende- es que se le antojó comprar ¡Groenlandia! Se trata de un país, que es una isla grande cubierta de hielo, al norte de Canadá, a la vuelta del Polo Norte y que pertenece, por alguna extraña razón, a Dinamarca. Cuando se supo que Trump quería comprar la isla con el poder de su firma, en Dinamarca se rieron más que en una película de La Risa en Vacaciones y le mandaron decir: “Qué mamá da esos consejos”. Más prudente, la Primera Ministra danesa trató de ser sutil y dijo que Groenlandia no está a la venta y que bajo ninguna circunstancia la van a vender. ¿Cómo reaccionó Trump? Igualito que el “Piojo” Herrera: se puso a mentar madres por Twitter, pataleó, hizo berrinche, canceló su encuentro con la gobernante de Dinamarca y dejó de respirar 10 segundos hasta ponerse morado.

Lo siento por los daneses, pues ahora se convertirán en el nuevo blanco de ataque de las diatribas de Donald Trump, quien seguramente querrá poner un muro alrededor de Groenlandia para que no pase... ¿el frío?

En fin, eso es bronca de quienes viven en Dinamarca. Lo que nos debe importar a los mexicanos es cómo aprovechamos esta grandiosa oportunidad. A ver, si Donald Trump quiere comprar un lugar frío y desolado, podríamos venderle el corazón de mi ex. Seguro le saldría más barato que Groenlandia y sería mucho más frío. Ahora que si lo que el Presidente norteamericano busca es aventura y por eso quiere comprar un territorio salvaje, agreste y alejado por completo de la civilización, ¿qué tal si le vendemos Ecatepec? No me queda claro para qué quiere Trump ser el dueño de Groenlandia, pero si logramos saberlo, es posible que México haga un gran negocio y, sobre todo, consiga que el inquilino de la Casa Blanca deje de vernos como enemigos. Si Trump quiere comprar la isla para irse a pasar el fin de semana a un lugar solitario, desolado y frío, podríamos ofrecerle cualquier reunión del PRD, que están más tristes que una nochebuena en abril. Si lo que busca Trump es el frío de los glaciares, entonces le podemos ofrecer a Martí Batres y a Ricardo Monreal, cuya relación está más fría que la nalga de un muerto en el Semefo. Ahora bien, si el intento de compra es simplemente porque Trump no sabe qué diablos hacer con tooodo su dinero, quitémonos las máscaras y pidámosle que nos haga una oferta por Pemex. De que pierda su dinero en el hielo a que lo pierda en un barril sin fondo, ¡vénganos tu reino!


Descanso ganso

Este fin de semana el amado líder cabecita de algodón no hará giras ni dará conferencias, sino que se encerrará en su rancho La Chingada a redactar su primer informe de gobierno. Creo que el Mandatario merece que le demos su espacio, le respetemos su petición de aislarse y lo dejemos descansar de esta gran tarea que es gobernar a México. Para hacerlo realidad, yo sugiero que le echemos candado a la finca y que la llave la aventemos a una laguna de Tabasco donde se la coma un cocodrilo que luego sea capturado y termine en un zoológico de Alemania. Eso sería lo mejor que nos podría pasar. Lástima por el cocodrilo.

¡Nos vemos el domingo!
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