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Hugo Balboa
Hugo Balboa
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05 Octubre 2016 03:00:00
Y tú, ¿cómo mides el éxito?
Peter Drucker, considerado el padre del management del siglo 20, mencionó en una de sus muchas frases de negocios que “lo que se puede medir, se puede mejorar”. Bajo este esquema de métricos o indicadores de desempeño, muchas empresas han mejorado un sinfín de procesos y aumentado su productividad y rentabilidad. General Electric y Citibank son algunas de las empresas pioneras en la construcción de modelos de seguimiento y control de objetivos basados en indicadores.

Históricamente, los métricos financieros han sido los más utilizados, pues son el reflejo de lo que está ocurriendo con las inversiones y el valor añadido económico; de hecho, todas las medidas que forman parte de la relación causa-efecto, culminan en la mejor actuación financiera.

Todo lo que pasa en cualquier empresa es un conjunto de hipótesis sobre la causa y efecto entre métricos. Cualquier acción que se ejecute tendrá un impacto directo sobre otra variable. Lo importante es saber que ninguna perspectiva funciona en forma independiente, sino que puede iniciarse una acción con alguna de ellas y repercutirá sobre todas las demás.

En el caso de las personas aplica la misma frase, “lo que se puede medir, se puede mejorar”, para esto es necesario que podamos tener una referencia cuantificable de lo que queremos lograr o superar. Por ejemplo, un jugador profesional de tenis, si quiere llegar a ser el No. 1 en el ranking de la ATP, necesita saber en qué puesto del ranking está actualmente y de esta forma podrá saber la diferencia entre dónde está y hacia dónde quiere llegar, y conociendo la diferencia conseguirá establecer los medios necesarios para alcanzarla.

Tony Robbins hace mención en sus seminarios sobre cuáles son los métricos en tu vida que realmente te van a ayudar a ser una mejor persona en todos los sentidos, que es lo que te va a mantener moviéndote hacia adelante.

Cada persona puede ser motivada por diferentes métricos. Primero hay que preguntarnos: ¿Cuál es la misión de mi vida? ¿Ser feliz sin importar lo que pase a mi alrededor? ¿Generar dinero para satisfacer mis necesidades y ayudar a los demás? Segundo: ¿Cuáles son las creencias que tengo? ¿Cuál es mi forma de pensar y si realmente esa forma de pensar me está ayudando a cumplir la misión que me propuse en la vida? Cada individuo puede llamarle a sus métricos de diferente manera.

Los métricos de cada persona pueden variar dependiendo de lo que realmente quiere lograr en la vida, pero por qué no comenzar hoy pensando en qué área de mi vida personal o profesional quiero mejorar y ponerle un métrico, el cual puede ser del 1 al 10 o de la forma que queramos medirlo, y empezar un plan para mejorarlo, recordando que todo lo que se puede medir, se puede mejorar.

Secretario y expresidente del IMEF Coahuila Sureste.
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