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24 Octubre 2019 04:03:00
Ya siéntese, ‘cñor’ Presidente
No me parece justo lo que está haciendo Andrés Manuel López Obrador: está usando las conferencias de prensa mañaneras como sus sesiones personales de terapia sicológica. Digo, qué bueno que se preocupe por su salud mental (la verdad nosotros estamos más preocupados por ella), pero que se pague las sesiones con su propio dinero en lugar de estar usando Palacio Nacional para sacar sus traumas.

Desde que ocurrió el desastre en Culiacán, el Presidente no responde preguntas, sino que más bien, como en las sicoterapias, se va como hilo de media hable y hable y hable y hable y hable, sin mucha coherencia y tampoco con mucha fluidez.

Solo para que te des una idea, el martes le hicieron una pregunta (ya ni me acuerdo sobre qué) y su respuesta duró ¡45 minutos! Eso ya no es una conferencia de prensa, es un show de comedia completo. Seguramente la pregunta era sobre Culiacán, pero para el amado líder cabecita de algodón las preguntas no importan; lo que importa son sus respuestas.

Y se soltó hablando del humanismo, de la independencia, de los conservadores, de la excomunión de Morelos, de la Guerra de Reforma, de Santana, de Maximiliano, obviamente de Benito Juárez, también de Francisco I. Madero y por supuesto le tiró tierra al periódico Reforma.

De ahí se siguió con el beisbol, explicó cuál es su receta de los huevos motuleños y creo que hasta cantó una canción de José José (en realidad estas tres últimas cosas no podría asegurarlas porque me quedé profundamente dormido; así que no sé si realmente lo escuché o si tuve una pesadilla con AMLO cantando 40 y 20).

En serio, si tanta necesidad tiene de hablar López Obrador, ¿por qué no va al Seguro Social y saca cita con un buen loquero? Es más, yo creo que hasta pode-mos hacer una cooperacha y por lo menos la mitad de los mexicanos pondrían un peso para que el Presidente se atienda y deje de dar sus conferencias mañaneras. De lo contrario le tendremos que decir: ¡Ya siéntese, ‘cñor’!

Pobre pan de muerto
¿Te gusta el pan de muerto? A mí sí, pero tampoco es como que me pase todo el año esperando a que llegue la época de comer pan de muerto. Pero, por lo visto, yo soy el raro de la fiesta pues de unos años para acá el pan de muerto causa más furor que Alejandro Fernández cantando vestido con traje de charro en medio de la porra del América.

Es la locura: todavía no terminamos de digerir los dos platos de pozole y las 18 tostadas de la noche de el Grito de Independencia, cuando empiezan a aparecer en algunos anaqueles de panaderías las primeras piezas de pan de muerto.

Generalmente son pequeñas, como para darle una probadita a sus ahora miles de seguidores que, como si hubieran encontrado la cura contra la pendejez, suben fotos a Instagram y celebran en Facebook haber comprado un pan de muerto.

Pero ahí no acaba la cosa, con la aparición de los hipsters comenzaron a surgir las versiones alternativas del pan de muerto: sin gluten (aunque no sea pan), con chía, con amaranto, con flor de jamaica y hasta con helado.

Pero así como hace unos años matamos la dignidad de las conchas con la manteconcha, en 2019 el pan de muerto pasó a mejor vida con la aparición del pan de muerto relleno ¡de chilaquiles! ¿Quién se come esa asquerosidad? ¿Alguien que está crudo pero también quiere algo dulce? Estoy seguro que si el pan de muerto viera lo que están haciendo con él, se volvía a morir.

¡Nos vemos el domingo!
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