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29 Octubre 2019 04:08:00
YisusAMLO
Cuando una persona habla con Dios, es un creyente. Cuando Dios habla con él, es un loco. ¿Y qué pasa cuando una persona se siente el mismísimo Jesucristo? Lo pregunto porque el otro día el amado líder cabecita de algodón se aventó la puntada de decir que su Gobierno es... ¡como el cristianismo! Y no es broma, realmente lo dijo. Ya ves que eso de la lógica no se le da mucho al Presidente, pero más o menos la idea era que su gobierno es criticado y atacado de la misma forma en que se criticaba y atacaba al cristianismo, según él, por poner por delante a los pobres. Bajo ese argumento, Andrés Manuel López Obrador sería Jesucristo, el mesías de la cuarta transformación, el Nazareno de los chairos, el Choro Encarnado de cada mañana, el Cristo de Palacio Nacional.

Yo sé que suena un poco exagerado, pero, si somos sinceros, no está del todo errada esta teoría, ya que hay varias semejanzas entre ambos. Jesús nació en un pesebre al lado de una vaca y Andrés Manuel está rodeado de bueyes. Jesús entró a Jerusalem montado en un burro y Andrés Manuel llegó a la presidencia montado en la fe de 30 millones de burros. Ambos hicieron milagros: Jesús convirtió el agua en vino y Andrés Manuel convirtió Santa Lucía en un elefante blanco. A los dos los traicionaron: en el caso de Jesús, fue Judas el traidor. En cambio a Andrés Manuel lo traiciona cada mañana su ego haciéndole creer que vamos bien, muy requetebien. Jesús vino al mundo para redimir a los pecadores, a las prostitutas, a los ladrones; y, en ese sentido, Andrés Manuel tiene en su equipo a Manuel Bartlett y a Ricardo Monreal, por decir dos de los más conocidos, porque en realidad hay muchos más redimidos.

Esperemos que la única diferencia entre ambos sea que a Andrés Ma-nuel nadie lo crucificara, porque si eso llegara a pasar, corremos el riesgo de que resucite al tercer día. ¡Ay, Jesús!


Peña se despeina

El que seguramente anda muy despeinado en estos días y no por echar pasión, sino por pura preocupación, es Enrique Peña Nieto. Y no es para menos, pues resulta que uno de sus más cercanos colaboradores, Gerardo Ruiz Esparza, el Richard Gere mexiquense, podría ir a dar con todo y su blanca cabellera a la cárcel. Según lo que se cuenta en los pasillos del Gobierno federal (que ya ven que ni se les da el chisme), al extitular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes le tienen varios expedientes listos para presentarlo ante el juez y vestirlo de cebra. Son tantas las transas que se le atribuyen a Ruiz Esparza, empezando por la del carísimo tren Toluca-México, que entre los priistas había apuestas no para ver si lo acusaban de corrupción, sino por cuántos cargos lo harían, pues daban por hecho que tarde o temprano sería presentado ante la justicia. ¿Y qué tiene que ver Kike Peña con todo esto? Pues que Ruiz Esparza es casi su tío, alguien que ha estado pegado a él desde antes de que fuera Gobernador del Estado de México y que, por lo mismo, le sabe todos sus chanchullos. De hecho se dice que, en realidad, Ruiz Esparza era el que hacía los negocios del propio Peña, por lo que el expresidente podría estarse acercando a la cárcel. Claro, falta ver que AMLO se aviente el tiro, pues él mismo ha dicho que no quiere ni va a hacer nada contra Enrique Peña. Hagan sus apuestas: ¿se atreve o no se atreve?

¡Nos vemos el jueves!
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