“Destruimos al otro cuando somos incapaces de imaginarlo”. C. Fuentes
En distintos foros y medios, la oposición ha estado a la idea de reforma electoral como “la Ley Maduro” y se ha opuesto de manera rabiosa a la reducción de sus privilegios, defendiendo de todas las privaciones que a ellos hará la iniciativa, que una vez redactada por la Comision, presente la Presidenta Sheinbaum al Congreso de La Unión para su aprobación.
Y es verdad que sería una ley autoritaria y contraria a todos los principios democráticos… si cuando menos existiera, porque hasta el momento no hay un proyecto terminado.
Oponerse a algo que todavía no existe retrata a la oposición moralmente derrotada que tenemos.
Nuestro sistema mixto fue diseñado a prueba y error a partir de la década de los 70, con el propósito de canalizar la participación política a los movimientos sociales que habían sido reprimidos: ferrocarrileros, médicos, el estudiantil popular, y el de los electricistas.
La representación proporcional ha sido el instrumento para lograr la presencia de todas las fuerzas políticas que tengan una adhesión ciudadana captada en las urnas. En principio es buen método que fue pervertido por los intereses de la oligarquía.
Ante la inevitable pérdida de hegemonía de una estructura que se fue desgastando en contradicciones irresolubles, se fueron inventando fórmulas para garantizar el control por parte del partido mayoritario, sin llegar a pensar que esta mayoría lo obtendría el pueblo.
Con la misma lógica, que la derecha provida confunde sujetos de derechos. La oposición ataca proyectos que aún no se han concebido.
La cuarta transformación está construyendo un modelo democrático plural y para eso necesita el acompañamiento de una legislación electoral que privilegie las coaliciones gubernamentales y democratice a los partidos políticos en beneficio del acceso ciudadano.
La oposición al proyecto antes de que surja es una contraofensiva de las clases dominantes para revertir la transformación estructural y destruir toda organización de los trabajadores vistos como clases subalternas.
Bajo la sombra de una flor
Guardo mis intenciones
Pétalos donde se abren
Rumbos.
Ya hablaré cuando no calle y podrán ver mi palabra
Ustedes
Revuelven su memoria enterrada
Porque siempre la han tenido,
opaca.
Nosotros
Llevamos esperanza de cepa
plantada en verbo,
brillante.
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