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Por
Leticia Espinoza
Publicado el domingo, 4 de julio del 2010 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Sus lágrimas eran de alegría, pues tras siete años en el Seminario reafirmando su compromiso cada día, Dios eligió a José Alonso como pastor de la Iglesia para seguir el proyecto de Jesús, designio que quiso ejercer cuando sintió su llamado tras asistir a una ordenación sacerdotal como la que ayer él recibió.
Su decisión parte de la experiencia de presenciar una ordenación sacerdotal hace 21 años, justo en la parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, a la que desde niño asistió y en donde se postró ante Dios para aceptarlo en su vida.
“Es un momento de una gran alegría porque Dios te toma y toma tu debilidad y tu persona para seguir manifestando su amor al mundo. Este llanto no es de tristeza, sino al contrario, es un gran compromiso de entregar mi vida día a día y ser fiel a Dios”, comenta el hombre de 31 años, que en sus ojos refleja la bondad que mucha gente le agradece, y la inmensa gratitud que él mismo le profesa a sus padres por acompañarlo en este camino de sacrificio.
Éstos son días especiales para la Diócesis de Saltillo al ordenar al séptimo de los ocho diáconos que serán presbíteros. Este sábado, la comunidad de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en la colonia Virreyes, se vistió de fiesta para recibir a José Alonso Gaytán del Bosque, quien, rodeado de su familia y de cientos de fieles, acudió hasta el altar para que el obispo Raúl Vera López lo consagrara.
“El que más sirve es el que más se parece a Dios”, y a esto fue invitado Alonso por fray Raúl Vera López, a incorporarse al servicio de la Iglesia por los más necesitados y trabajar por una sociedad que valga la pena, donde como sacerdote colabore para organizar la pastoral en la justicia y la paz.
Las muestras de cariño hacia el nuevo presbítero de la Diócesis no se dejaron esperar, cientos de feligreses besaron sus manos ungidas por el aceite, querían ver la manifestación de Dios a través del sacerdocio, al que los jóvenes también están llamados pero sus distracciones no les permiten ver.
“Yo quisiera invitar a los jóvenes para que dentro de todo el ruido que el mundo les pueda ofrecer, hay que tener momentos de silencio para escuchar el llamado de Dios”, menciona el padre José Alonso Gaytán del Bosque, en medio de la alegría de sus padres.
“Damos gracias a Dios por haber escogido a mi hijo como sacerdote. Mi deseo es para que sea siempre un sacerdote prudente y respetuoso de lo que la Iglesia necesita”, dice su madre, María Oralia del Bosque Chavarría, mientras que su esposo, Jaime Gaytán Moreno, se queda sin palabras para expresar el agradecimiento tan grande a todas las personas que apoyaron a su hijo en las distintas comunidades parroquiales en las que estuvo presente, como en la Divina Providencia, en Monclova.
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