Espectáculos

Publicado el miércoles, 23 de julio del 2025 a las 04:05
Saltillo, Coah.-El heavy metal no será nunca el mismo. Ayer, Ozzy Osbourne –el eterno “Príncipe de las Tinieblas”– se despidió de este mundo a los 76 años, rodeado del amor de su familia y del respeto de millones de fanáticos. Su muerte no fue sólo el final de una vida: fue el cierre de un capítulo irrepetible en la historia de la música.
Con él se va una era, pero también nace un legado imposible de apagar. Ozzy fue mucho más que el vocalista de Black Sabbath. Fue el motor de un sonido, de una actitud y de una generación que encontró en su voz un grito de rebeldía, furia y libertad. Fundador de uno de los géneros más influyentes del siglo 20, redefinió lo que significaba hacer rock: sombrío, visceral, crudo… auténtico.
Su historia comenzó en 1968, cuando junto a Tony Iommi, Joseph “Geezer” Butler y Bill Ward, dio vida a Black Sabbath. Con discos como Paranoid, Master of Reality y Vol. 4, la banda no sólo inventó un género: fundaron una religión sonora. Ozzy, con su inconfundible timbre y presencia escénica, se convirtió en ícono global. Su influencia alcanzó a generaciones enteras: de Metallica a Slipknot, de Iron Maiden a Ghost. Todos, de una forma u otra, bebieron del manantial oscuro que él creó.
Y como corresponde a las leyendas, supo decir adiós en su propio idioma: con guitarras distorsionadas, luces cegadoras y miles de voces coreando su nombre.
La despedida final
El pasado 5 de julio, en Villa Park, Birmingham –la ciudad donde todo comenzó– Ozzy ofreció su último concierto: un espectáculo titulado Back to the Beginning, una carta de amor a sus raíces. Acompañado por artistas de todas las generaciones, entre ellos Metallica, Guns N’ Roses, Tool, Slayer, Pantera y Halestorm, el cantante dejó su alma en el escenario. Al final, con lágrimas en los ojos, pronunció las palabras que hoy resuenan con más fuerza: “No tienen idea de cómo me siento. Gracias desde el fondo de mi corazón”.
Quince días después, su familia confirma el fallecimiento en un comunicado sencillo, pero profundamente emotivo: “Con una tristeza indescriptible, informamos que nuestro querido Ozzy Osbourne falleció esta mañana. Estaba rodeado de amor y familia”.
Desde hace años, Ozzy luchaba contra el Parkinson, que hizo público en 2020. La enfermedad se sumó a una larga lista de batallas: caídas, cirugías, una vida de excesos y un cuerpo que, aunque herido, no dejó de pelear.
El hombre detrás del mito
Nacido como John Michael Osbourne el 3 de diciembre de 1948, en Aston, Birmingham, creció en una casa humilde, marcada por la violencia escolar y los trabajos precarios. Fue afinador de trompetas, obrero, hasta ladrón ocasional. Pero encontró su camino en la música, y desde ahí construyó su imperio.
A lo largo de 60 años, su carrera pasó por altibajos extremos: fama global, adicciones, redención y escándalos. Fue despedido de Black Sabbath en 1979 por sus excesos, pero resurgió como solista con álbumes aclamados como Blizzard of Ozz. En los años 2000, mostró su faceta más humana en el reality The Osbournes, donde millones lo conocieron como padre, esposo y figura entrañable, caótica y real.
Su vida personal fue tan intensa como su carrera. Con Sharon Osbourne –su esposa, representante y compañera de batallas– vivió momentos oscuros y milagros de amor. A pesar de episodios dolorosos, como el intento de estrangulamiento bajo los efectos de las drogas, la pareja resistió. Juntos enfrentaron infidelidades, rehabilitaciones, recaídas y una vida entera en el ojo público.
Ozzy era caos y ternura. Era sombra y redención. Era todo eso que hace de un hombre una figura inmortal.
Ozzy Osbourne: Así fue el último concierto que dio junto a Black Sabbath
El mundo rinde tributo
Las redes sociales se inundaron con imágenes, ilustraciones y frases que resumen el impacto de Osbourne. “Gracias por la música y la rebeldía”, “Ozzy no muere, se transforma en leyenda”, escribieron miles de fanáticos. Las cuentas oficiales de Black Sabbath y Metallica lo despidieron con mensajes sencillos pero desgarradores: “Ozzy Forever”, publicó Sabbath. Metallica compartió una foto antigua con un emoji de corazón roto.
Desde Ricky Gervais hasta Dolly Parton, pasando por los nuevos ídolos del metal, todos coincidieron en algo: Ozzy cambió sus vidas. Su voz y su locura crearon un antes y un después. Un mito que se mantiene intacto.
El rugido eterno
La leyenda no muere: se proyecta. En 2026 llegará a cines Back to the Beginning: Ozzy’s Final Bow, el concierto despedida que Osbourne ofreció semanas antes de fallecer. Producido por Mercury Studios, será una versión íntima y poderosa del último show en Villa Park, donde brilló junto a sus amigos, su banda y miles de almas. Más que un concierto, será un acto de eternidad: una carta de amor en forma de acordes, luces y memoria.
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