Coahuila
Por
Berenice Silvia
Publicado el miércoles, 24 de diciembre del 2008 a las 15:07
Monclova, Coah.- Mientras la demanda de calentadores incrementó en la zona urbana, familias de las comunidades rurales ni siquiera los conocen, son víctimas del frío bajo techos de terrado, descobijados por paredes de lámina, pues apenas tienen para comer de sus cosechas.
El gobierno estatal y municipal realizó una actividad altruista al entregar gratuitamente cobertores en la mancha rural, lo que agradecieron ejidatarios.
Sin embargo, esto no es suficiente, Clemencia Banda Chávez de 74 años de edad y Delfino Hernández Ibarra de 71, viven en una pequeña casa en el ejido el Gato.
Sus paredes son de terrado mezclado con cemento, una revoltura firme, pero no lo suficiente para resguardarlos del frío, las comunidades ejidales son las que más han sufrido los cambios climatológicos, ya que son víctimas de la pobreza, la falta de recursos necesarios no sólo para comprar abrigo sino para comer.
La ama de casa, expresó “aquí hace bastante frío en las noches y en las mañanas, nomás se esconde el sol y andamos titiritando de frío”. Al ser cuestionada si no era factible adquirir un calentador para contrarrestar el frío dijo, “qué es éso”, en los ejidos desconocen los lujosos calentadores que tienen mucha demanda en la zona urbana con costos aproximados a los dos mil pesos.
Sólo basta con ir al arroyo del ejido para acarrear leños y encender la chimenea que tienen en la cocina, así es como se quitan un poco el frío pues los materiales de construcción en su vivienda no cubren las ondas gélidas que azotan la zona.
Las ventanas las tapan con cartones porque tiene los vidrios quebrados, hasta el momento no ha recibido apoyo del gobierno municipal para mejorar su vivienda, es un sueño que anhela desde administraciones pasadas, sin embargo, las autoridades municipales pasan y nadie voltea a ver las necesidades de las familias campesinas aún y cuando es considerado un municipio agropecuario.
Apenas tienen suficientes legumbres para comer, viven de las cosechas que recoje su esposo en la labor, siembran maíz y frijol, en esta familia no existen las tortillas fabricadas en maquinaria, son elaboradas en manos de Clemencia, así como los frijoles en jarro bajo la fogata de los leños.
Así pasan la vida la fmilias ejidatarias del municipio.
Su vivienda está dividida, es decir, un cuarto es la recámara, para acudir a la cocina tiene que caminar dos metros porque están separadas, y otros tres metros para ir a la letrina.
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