Nacional
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La Jornada
Publicado el lunes, 8 de junio del 2026 a las 18:17
Ciudad de México.– Tras más de una década de lucha por la aparición con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los padres y madres de los normalistas desaparecidos en 2014 denunciaron este lunes un operativo de seguridad que calificaron como una estrategia de “difamación y ataque” contra su movimiento.
La tensión se originó en la caseta de cobro de Tlalpan, donde autoridades federales y capitalinas interceptaron y revisaron minuciosamente los 17 autobuses en los que los familiares y estudiantes se trasladaban desde Guerrero hacia la Ciudad de México. Los padres rechazaron tajantemente la versión oficial que reportó el hallazgo de artefactos explosivos en una de las unidades.
” “Llevaron perros para la revisión, para ver si llevábamos o traíamos lo que ellos nos querían sembrar”, afirmó María de Jesús Tlatempa, madre de José Eduardo Bartolo, quien enfatizó que las únicas armas del movimiento son las fotografías y lonas con los rostros de sus hijos.
Por su parte, el abogado del colectivo, Isidoro Vicario, cuestionó la naturaleza del despliegue policial: “¿Qué peligro pueden representar unas madres que buscan a sus hijos?”.
Tras el retraso de cuatro horas provocado por la revisión en la entrada a la capital, los familiares convocaron a una conferencia de prensa en el Antimonumento +43 para anunciar el inicio de una nueva jornada de movilizaciones. Los representantes del movimiento lanzaron un llamado urgente para sostener una reunión el próximo viernes con los titulares de las secretarías de Gobernación (SEGOB), de Relaciones Exteriores (SRE) y la Fiscalía General de la República (FGR).
Melitón Ortega, vocero de las familias, reiteró que la naturaleza de su lucha siempre ha sido pacífica y lamentó que, en contraste, el movimiento haya sido blanco constante de ataques por parte de las fuerzas de seguridad a lo largo de estos años.
Durante el encuentro con medios, Mario González, padre de César Manuel, subrayó que el movimiento no se detendrá a pesar de la falta de líneas de investigación claras por parte del gobierno federal actual. El clamor de las madres fue unánime: la fatiga tras años de exigencia de justicia se transforma en una petición directa hacia las autoridades.
” “Ya no quieren seguir en las calles, no queremos seguir gritando, pero regrésenos a nuestros hijos”, sentenciaron, manteniendo su exigencia fundamental: el esclarecimiento de la verdad sobre lo ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala y el paradero de los estudiantes.
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