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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 21 de junio del 2020 a las 09:41
En sabor, delicia, deleite y textura, pero sobretodo el aroma al pulque, es lo que nos ofrece el tradicional pan de Saltillo, el pan de pulque; el cual continúa en franco impulso pero detrás de esos éxitos de las empresas dedicadas a esta rama comercial, se posiciona la mano trabajadora de los campesinos meramente locales.
Aunque cada una de las panaderías que lo elaboran, tienen sus propias fórmulas para el fermento del aguamiel, cada una de ellas tiene su propio éxito.
Saltillo sale ganando junto con cada familia que por tradición, continúan al frente de las panaderías con la venta del pan con pulque, molletes, chorradas o semitas.
El pan de pulque de Los Álamos, funciona desde 1890, y los lazos familiares hicieron posible años más tarde que también naciera el Pan Mena donde persevera don Jesús Carlos Mena, un hombre visionario en esta tradición.
No podía dejarse de lado el pan elaborado en El Merendero Saltillo, con la dirección de la señora María del Carmen García, que recibió la herencia del buen pan con pulque.
En pan de pulque La Antigua de don Arturo Oyervidez, hace lo propio, conservar la tradición, al igual que la Reyna y panadería Del Bosque.
Hace algunos años se elaboraba el pan con el pulque ya fermentado y que procede de la planta del maguey, ahora el procedimiento y cantidad de sabor a pulque en cada pan, depende de la fórmula.
En el campo, los productores de maguey se llevan el sello de esfuerzo, las comunidades proveedoras de este líquido son meramente de Saltillo, como La Chancaca, Cuauhtémoc, Puebla, Las Mangas, entre otra de la Región Sureste de Coahuila.
‘GOLPEA’ LA CONTINGENCIA VENTA DEL PAN DE PULQUE
Las ventas han bajado y más en esta situación de pandemia, comentan los empresarios.
Relatan que hace 20 años había más demanda de pulque o agua miel, pero en la actualidad, cada panadería tradicional se ha sujetado a bajar la producción de pan con pulque, derivado a este contingencia sanitaria.
A la semana, en Los Álamos, se adquieren entre 20 a 30 litros de aguamiel a un precio establecido y controlado de 15 pesos, pero se ayuda así a la economía de las familias campesinas productoras de maguey.
En La Antigua se trabaja bajo el mismo esquema de entrega de aguamiel para dejar reposar y trabajar en la fermentación.
En El Merendero utilizan hasta 70 litros para el proceso de fermentación.
El problema que se ha tenido -cuentan- de manera general, pero no en todos los casos, es que ha afectado la producción de maguey, la sequía y las fuertes heladas del invierno pasado.
Hay dos fechas de afectaciones, mayo y octubre. Ahora son pocos los campesinos dedicados a la tradición de la planta de maguey, ya que las nuevas generaciones (jóvenes) optan para buscar su futuro en la industria, y son los adultos mayores quienes persevera y preservan esta noble tradición de Saltillo.
Por El Diario de Coahuila:
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