Uno de mis trabajos permanentes es que cada miércoles se ha quedado como el día de la educación sexual para papás, mamás y cuidadoras. Es un taller y conversatorio obligatorio, en particular porque sabemos que la dinámica de la educación de la sexualidad se relaciona con estados del desarrollo humano diferentes y diversos, además de continuos.
Por ejemplo, la educación sexual integral para las infancias a partir de los 3 años es muy específica sobre la enseñanza de las partes del cuerpo de la o el niño, que sepa cómo se llaman y de una forma simple que aprendan a proteger, cuidar, limpiar, abrigar, nutrir y consentir a su cuerpo para que se sientan bien, estén saludables y además fuertes. Y lo suficientemente empoderados para que pongan límites cuando se sientan atemorizados, incómodos, desconfiados ante cualquier persona.
No solo se trata de una educación que esté sesgada a lo coital, genital y reproductivo, como mucha gente piensa y estigmatiza a la educación sexual integral. El taller de los miércoles tiene como objetivo ser un espacio seguro para padres, madres y cuidadores y puedan resolver las cuestiones de las personas de 8 a 18 años que están bajo su responsabilidad, como lo son maestr@s, médic@s, entrenador@s…
La educación sexual integral de la que hablamos en los talleres parte de la idea de que procedemos de una generación con una educación sexual nula, binaria, llena de tabúes, sesgada (dividir a los niños y las niñas en “la plática”), proveniente de la pornografía en la mayoría de las nociones coitales y de concepción del cuerpo. Nuestra educación sexual se origina en las mentiras, tabúes, estigmas, pláticas prohibidas, pornografía de contrabando, entre muchas otras fuentes que nos dejaron como nos dejaron…Eso sin contar con que muchos educadores en la sexualidad o sexólog@s no brindan esta instrucción con perspectiva de género, con lenguaje incluyente (no tiene que usar arrobas o equis, sólo nombrar a todas las personas), como cuando una va a un sicólogo y es muy machista o con una médica que es muy mandona y que infantiliza a sus pacientes.
Como padres, madres y cuidadores, al acudir a este curso es evidente que se estén empoderando y reforzando los recursos educativos, porque no sabemos nunca nada de muchas cosas, pero en las cuestiones de la educación sexual lo mejor también es buscar información actualizada, con fundamentos científicos y, además necesariamente, libre de sesgos religiosos o de situaciones adoctrinantes. Debemos de poseer la capacidad de discutir sobre temas ríspidos, como el aborto o el control de la natalidad o el condón y las infecciones de transmisión sexual, sin vergüenza y con una preocupación seria por la salud de las personas de la familia, porque cuidado de la vida sexual también se relaciona con la sexualidad.
Pero creo que el principal prejuicio sobre la educación sexual es que solo se trata de genitalia y coitos. La sexualidad se trata de más asuntos además de reproductividad, porque también abarca la emocionalidad y la vinculación afectiva, el desarrollo del cuerpo y de la mente, la percepción del género (¿por qué LGBTTTIQmás?), cómo funciona el erotismo, el placer y el placer sexual, las nociones sobre la reproductividad y los derechos de cada persona, así como a entender los derechos humanos respecto a la sexualidad y el derecho constitucional de los y mas más jóvenes a recibir una educación laica con orientación de educación sexual que le permita, precisamente, conocer los derechos que tienen como a una identidad de género, al ejercicio de su orientación sexual y a tener hijos y a espaciarlos o no… Esta es una conversación continua.
Notas Relacionadas
Hace 6 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Más sobre esta sección Más en Coahuila