Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Despega con Chuchuy / 1 de abril de 2026 Tele Zócalo Matutino / 1 de abril de 2026 Buscan 32 ciudadanos candidaturas panistas en Coahuila; descartan ‘corcholatas’ ‘Marzo, mes de trabajo y resultados’; consolida Manolo grandes obras Lidera México quejas por desapariciones; acusa ONU carencia de estrategias integrales

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Paradoja Evolutiva

Por Jorge de Jesús 'El Glison'

Hace 1 semana

Desde que, como se dice coloquialmente, “tengo uso de memoria”, o sea, desde muy pequeño, he intentado descifrar algunas de las contradicciones entre la naturaleza y el conocimiento humano, ya sea proveniente de la cultura y/o la ciencia. Me maravillaba intensamente la capacidad de los insectos de caer al vacío desde distancias muy elevadas proporcionalmente a su tamaño, aterrizar en el suelo, e inmediatamente recuperarse y escapar a toda velocidad, pongamos por ejemplo de ello a hormigas, arañas, escorpiones o cucarachas. A la fecha me sorprende su extraordinario diseño que les permite recibir impactos fuertísimos y no sufrir ninguna fractura o conmoción. Entonces al compararme a mí, y a mis congéneres humanos, que aun y cuando se supone que somos la especie más evolucionada, reciente y perfeccionada de la creación, somos tan débiles, frágiles, e incapaces de realizar proezas físicas como otras especies, aparentemente más primitivas; la conclusión a la que he llegado, después de muchísimos años de cuestionamientos y reflexión, es que Dios, o nuestro Creador, o la Naturaleza, o como le queramos llamar al causante de la creación de nuestra especie, privilegió contundentemente a nuestra capacidad cerebral, mental, emocional y otras dimensiones más elevadas, que a nuestra destreza física. Incluso si nos comparamos con otros mamíferos, algunos de ellos, aunque sean más pequeños que nosotros, son más rápidos, agiles y fuertes.

En el vasto catálogo del reino animal, el ser humano ocupa un lugar que, analizándolo muy objetivamente, resulta hasta humillante. Un pollito de crianza comercial, nacido en incubadora automática, rompe su propio cascaron, y sin ayuda de nada ni de nadie, sale de su cápsula gestante (el huevo donde se desarrolló milagrosamente) y en unos minutos ya camina y empieza a comer sin el auxilio o la enseñanza de sus padres. Una cría de ñu se pone en pie y corre a los pocos minutos de nacer para escapar de los depredadores. Incluso un pequeño chimpancé, nuestro pariente más cercano, tiene la fuerza necesaria para aferrarse al pelaje de su madre desde recién nacido.

Y el ser humano, el supuesto “Rey de la Creación”, como nos autodenominamos, el arquitecto de rascacielos, compositor de sinfonías musicales y creador de obras de arte, llega al mundo en un estado de indefensión absoluta. Si abandonáramos a un recién nacido a su suerte, no sobreviviría ni un solo día. Somos la criatura más necesitada, la más vulnerable y, biológicamente hablando, la más “inacabada” de todas. ¿Cómo es posible que el ser más evolucionado sea el que nace con menos recursos para la vida autónoma?

Esta interrogante nos sitúa frente a una paradoja evolutiva muy interesante, que hoy, después de mucho discurrir y una extensa investigación sobre el tema, pretendo compartir fructíferamente con ustedes. Resulta que esta disyuntiva de mi niñez tiene nombre, los científicos llaman a este fenómeno “altricialidad secundaria”. Mientras que otros mamíferos nacen con un cerebro casi completamente desarrollado, y un sistema motor funcional, el cerebro humano al nacer tiene apenas un 25% o 30% del volumen que alcanzará en la edad adulta.

¿Y esto porque sucede de esta manera?, ¿se equivocó la naturaleza con nosotros? ¿es un error de diseño? La respuesta es que esta “inutilidad” inicial es, en realidad, el precio que tuvimos que pagar por nuestra mayor ventaja competitiva: nuestra inteligencia, indiscutiblemente superior a cualquier otra especie, y nuestra capacidad de adaptación a muy diversos climas, contextos y circunstancias.

A lo largo de los siglos se han esgrimido diversas razones para explicar este fenómeno. La más clásica es el llamado “dilema obstétrico”. A medida que nuestros ancestros comenzaron a caminar erguidos (bipedalismo), la pelvis humana se estrechó para permitir una marcha eficiente. Al mismo tiempo, nuestro cerebro comenzó a expandirse de forma desproporcionada. Se generó un conflicto logístico: si el feto permaneciera en el útero hasta que su cerebro estuviera “Terminado” o fuera lo suficientemente maduro para caminar, la cabeza sería tan grande que no podría pasar por el canal de parto, poniendo en riesgo la vida de la madre y de la cría, (de hecho, hace no mucho, antes del gran avance de la medicina, durante miles de años por esta razón murieron incontables seres humanos).

Entonces, —de la manera que haya sucedido—, la evolución optó por una solución drástica: un parto prematuro generalizado. Todos los seres humanos nacemos, en esencia, tres o cuatro meses antes de lo que “deberíamos” biológicamente. Somos fetos extrauterinos.

Pero este aparente defecto es nuestra mayor ventaja y bendición. Al nacer con el cerebro “sin terminar”, permitimos que la mayor parte de nuestro desarrollo neuronal ocurra fuera del vientre materno. Esto significa que nuestro cableado cerebral no está rígidamente determinado por la genética, sino que se moldea en contacto directo con el mundo, con la cultura, con el lenguaje y con los afectos.

Somos la criatura más indefensa porque somos la criatura con mayor potencial de aprendizaje. Nacemos vacíos para poder llenarnos de todo lo que nuestro entorno nos ofrece.

En la próxima columna, explicaremos las dudas que seguramente surgieron en esta lectura, tales como: ¿Qué pasa con el 70% restante del volumen de nuestra capacidad cerebral? Y nuestras diferencias con los marsupiales, que también “nacen prematuramente”.

Notas Relacionadas

Buscan 32 ciudadanos candidaturas panistas en Coahuila; descartan ‘corcholatas’

Hace 2 horas

‘Marzo, mes de trabajo y resultados’; consolida Manolo grandes obras

Hace 2 horas

A licitar

Hace 3 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 3 horas

A licitar

Hace 3 horas

La primera motoneta de América Latina: la Moto Islo de Saltillo

Hace 3 horas

83 años dejando huella, porque Jurisprudencia se vive